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SIN RESPUESTA

by 1/05/2017

El Sevilla de Jorge Sampaoli mostró la peor cara del proyecto en el momento en el que más necesitaba la brillantez de las mejores noches. Sampaoli se presentó en el Bernabéu con defensa de 4, Ganso y sin ninguno de los dos puntas. Un planteamiento arriesgado en el que al Sevilla le costaba conocerse a sí mismo. 

La salida de balón siempre ha sido un problema en el Sevilla de esta temporada. El técnico de Casilda articuló con acierto una línea de 3 centrales que permitía a N´Zonzi no retrasar tanto su posición y ofrecer apoyo por delante con la compañía de Nasri. De esa manera, el Sevilla conseguía superioridad posicional y numérica en la primera línea de presión del rival. Y a partir de ahí, viajar juntos con balón para llegar arriba. Sin embargo, Sampaoli llegó al Bernabéu y volvió a la defensa de 4. Quitar un hombre atrás para sumar uno en la siguiente línea trajo varios desencadenantes negativos. El primero de ellos repercutió sobre los laterales. Entendemos que el objetivo era sujetar a Escudero y Mariano para sufrir menos por los costados. Juntar a Mariano + Ganso en banda derecha, sobre Marcelo + James, fue la primera decisión errónea. Mariano y Escudero son activos importantísimos en campo rival, y el Sevilla sufre mucho más cuando piensa en la portería propia antes que en la contraria. Sin sus aportaciones más arriba el equipo perdió profundidad exterior y Vitolo no tenía un socio. Y la fiabilidad "defensiva" del Sevilla nace de la capacidad que tenga para organizarse con balón. Ayer se quedó entre medias y ni supo tener la pelota ni qué hacer sin ella, y en la indefinición surgió el caos. 

En salida, N´Zonzi tenía que retrasar la posición para emparejarse con Mercado y Rami. Y el Real Madrid hizo lo que mejor sabe hacer cuando Casemiro está en el campo, defender muy arriba y hacia delante. N´Zonzi no terminó de emparejarse, sino que se ofrecía en apoyo, pero Casemiro apenas le permitió girarse y las veces que lo conseguía, Nasri estaba demasiado lejos. El jugador brasileño, junto a Modric -nuevamente genial en el trabajo silencioso-, evitaba que cada inicio del Sevilla generase algún tipo de ventaja. 

La entrada de Iborra en la alineación obedecía a una situación lógica. N´Zonzi necesita ayuda ante rivales de máximo peso. Lo que no se terminó de comprender es que el jugador valenciano estuviese tan lejos del francés. Más atrás hubiese permitido dividir la presión madridista y regalar algo de tiempo para que el crack pudiese girar, pero ni Iborra, demasiado lejos, ni Nasri, en tierra de nadie, ofrecieron ayuda a un N´Zonzi que se fue apagando con los minutos. Esa situación de incomodidad inicial repercutía de forma directa sobre todos los aspectos del juego. Ganso, muy perfilado a la derecha, apenas ofreció oposición sin balón  ni pases entre líneas que permitiesen respirar al Sevilla. 

En los análisis, nuevamente, volvió a aparecer la ausencia de intensidad como el mejor recurso para no hablar del juego. Que el Sevilla llegase siempre tarde tenía mucha más relación con el caos táctico en el que se veía envuelto -laterales poco profundos, otra consecuencia más de la ausencia de la línea de 3 centrales, líneas muy separadas y desequilibrio posicional en zonas de balón- que con la falta de ganas. Se observo cierta falta de agresividad en los duelos, pero eso no es propio del partido de ayer, sino tónica habitual durante toda la temporada. Cada acción de superioridad del Real Madrid generó un golpe emocional a un Sevilla que empezó a fallar pases fáciles o controles tras pases de 2 metros. 

El Sevilla no podía salir porque no era capaz de sumar 3-4 pases en campo contrario, así que el único recurso fue buscar los desmarques de Correa a la espalda de la línea defensiva. Fue, más allá del acierto o desacierto de algunas acciones, el mejor recurso del Sevilla para encontrar oxígeno. Estiraba al equipo y al rival, pero fue en situaciones muy concretas, y el Real Madrid nunca sintió amenazado su dominio. Los cambios de Sampaoli no trajeron, como otras veces sí, soluciones. Solo Kranevitter hizo algo más que Iborra, porque liberaba a N´Zonzi, pero ninguno de ellos fue determinante para representar una mejora palpable sobre el juego. El Madrid fue bajando el ritmo del partido a medida que avanzaba y alejó al Sevilla de cualquier opción. Sin respuesta. 

MÁS EMPUJE QUE FÚTBOL

by 9/11/2016

El Sevilla FC de Jorge Sampaoli sigue avanzando en el tortuoso camino de hacerse (y sentirse) un equipo. El fútbol, y con el la construcción de los modelos de juego, no es otra cosa que llevar al a su máxima expresión la fórmula de prueba y error, y Sampaoli sigue tocando teclas hasta que la melodía le convenza. Ante Las Palmas, el Sevilla FC exhibió los enormes defectos que aún arrastra, y las virtudes que ha conseguido potenciar (de las que ahora hablaremos con algunas necesarias puntualizaciones). 

El equipo de Quique Setién viene de un inicio de campeonato realmente apabullante. Con los sinos de un conjunto trabajado y metódico, el equipo amarillo conoce a la perfección sus capacidades y sabe también disimular sus defectos, o al menos reducir las opciones rivales de atacarlos. En juego compiten contra casi cualquiera, el problema es que en el fútbol, en un porcentaje elevadísimo, el peso de las individualidades decanta muchas veces la balanza. Y el Sevilla, que de momento fútbol tiene poco, sí que tiene jugadores súper determinantes para poder ganar mientras aprende a encontrarse,

La primera mitad fue una película de terror. N´Zonzi no es mediocentro, y ni mucho menos está capacitado para valerse por sí mismo en un rol tan complejo. En esa zona se precisa a un jugador mucho más plástico, con más velocidad en el giro y que sea capaz de generar dinamismo. Si el Sevilla no es dinámico en la base, el equipo se pierde en pases horizontales y falta de ritmo y el rival tiene tiempo sobrado para organizarse. Y eso pasaba. N´Zonzi recibe, pero le cuesta orientar bien el cuerpo en una posición en la que hacerlo, y además con velocidad, lo es todo. Dos segundos de más en orientar la jugada y el rival te come en la presión. ¿Situación? Quien tiene que sacar la pelota, que no es precisamente docto a la hora de batir líneas, se encuentra en una compleja encrucijada en la que no tiene tiempo ni espacio para decidir. Balón atrás y comienza el bucle. Esa ausencia de dinamismo la camufló un poco Nasri cuando centró su posición -pasó del extremo izquierdo el interior- y se acercó a pedirla. A la ausencia de dinamismo se le unió un centro del campo que jamás replegaba tras pérdida. No había presión, ni intensidad, y cada balón perdido era una oportunidad de hacer daño para la UD Las Palmas, que a los mandos de Roque Mesa demostró ser uno de los equipos que mejor interpreta el contragolpe del campeonato. Al lado de Ganso pasaban como aviones, y N´Zonzi, que es todo menos un Busquets, no sabía ni por donde le venían. Sampaoli se vio obligado a hacer ciertos reajustes y el equipo ganó presencia, y sobre todo, seguridad. 

Pero quien realmente permitió al Sevilla vivir en campo contrario, como tantas otras veces, fue Víctor Machín. ¿Qué le da Vitolo al Sevilla? Hay algo que le da y que no debería ser tan necesario, y se trata de llevarlo 20 metros más arriba. Son circunstancias que el Sevilla tiene que aprender a gestionar de una forma más coral y no como producto de beneficios individuales. Es evidente que las individualidades van a sacarte de muchos apuros, pero no debe ser la constante sobre la que se asiente una idea. Cuando el Sevilla reduce el campo a lo largo se encuentra mucho más cómodo, porque logra conectar con los de arriba. Sarabia y Vitolo activaron a los laterales porque consiguieron arrastrar marcas rivales y liberar espacios exteriores, y el Sevilla lograba profundizar. La profundidad se conseguía mucho más por empuje que por mecanismos asentados de progresión en el juego, y la fe, y la fortuna, tomaron cuerpo con una remontada en los últimos 5 minutos de partido. 

Mientras tanto, 7 puntos de 9, un buen comienzo para un equipo que aún está tratando de construirse. Muchas emociones y una cierta inestabilidad que esperemos que no impaciente a la grada. Esto lleva tiempo, señores, y el fútbol, tarde o temprano, complementará a la fe.

PD: Fotografía de CRISTINA QUICLER/AFP/Getty Images

ANÁLISIS TÁCTICO DE LA SUPERCOPA DE EUROPA

by 8/10/2016

No encontrarán consuelo en nada que pueda decirles, porque perder, y más en esas circunstancias, genera una importante debacle emocional en el aficionado. Pero precisamente aquí queremos despojarnos de la bufanda y hablar del juego, y el partido de ayer dejó un par de lecturas, ninguna definitiva, sobre el camino de Jorge Sampaoli en el Sevilla FC. Hace unos días realizamos una breve reflexión sobre la pretemporada sevillista, con los aspectos más destacables y los defectos más determinantes -no por ello inesperados-. Y concluíamos en que un modelo de tanta complejidad, que depende tanto de que los jugadores sean capaces de sentirlo, de que los conceptos se conviertan en hábitos, necesita mucho tiempo. Y que la evolución de ese modelo de juego vaya de la mano del máximo ideal del fútbol: competir. El Sevilla no está obligado a ganar, sino a competir. 

PRESIÓN A LA SALIDA DE BALÓN SEVILLISTA

Zidane había visto la pretemporada del Sevilla, qué duda cabe. Es su trabajo. Conoce los defectos en salida de balón, la ausencia de superioridades en línea defensiva, la dificultad de los centrales para dividir la presión mientras avanzan, la falta de apoyos de los interiores en un escalón más bajo y el juego de pies de Sergio Rico. Y ante todas evidencias, el entrenador francés mandó a su equipo a presionar muy arriba. Tan arriba como muestra la siguiente imagen, con Sergio Rico encimado por dos jugadores, los centrales sevillistas muy separados y el Real Madrid con superioridad y ventaja posicional. El Sevilla tenía la pelota, el Madrid los espacios. 


Esa superioridad del Real Madrid generaba contextos muy negativos al Sevilla en salida y profundizaba sobre los defectos del equipo nervionense. Centrales abiertos y mediocentro sin acudir al apoyo. Es como intentar la Lavolpiana y quedarse a medias. 


Quizás Sampaoli lo sabía y por eso apostó por Iborra en el centro del campo, como una posible solución a esos defectos de salida en corto para buscar cambiar la altura de las primeras recepciones. Iborra es una garantía para salir en largo. Pero en la salida en largo también se encuentran dos problemas. El primero es el juego de pies de Sergio Rico. Salir en largo te obliga a ser preciso. Y el segundo es que ninguno de los interiores se acercaba a Iborra para habilitar las recepciones. 

El Sevilla no tiene lanzadores desde atrás. Salvo Pareja, ninguno de sus otros acompañantes es un especialista en el rango de pase. Carriço conduce y conduce pero se siente cómodo con balón y rara vez está acertado en la toma de decisiones. Además de jugadores que batan líneas también faltan apoyos inteligentes. Al Sevilla le faltó escalonamiento, un concepto importantísimo en el juego de posición. Si los posibles receptores se encuentran todos en línea estás facilitando la presión rival y tapándote a ti mismo una línea de pase. 


SEVILLA MUY LINEAL: KIYOTAKE VS HORIZONTALIDAD

Como decíamos un poco más atrás, al Sevilla le faltan pasadores que batan líneas de presión, pero también apoyos inteligentes que produzcan esas líneas abiertas. Se llenó de apoyos horizontales que no giraron al Real Madrid una sola vez. De eso trata todo esto, de conseguir que el equipo rival se desorganice (o más bien desorganizarlo), mire a su propia portería y se consiga encontrar la profundidad que te acerque al gol. 


Kiyotake fue un oxígeno para un equipo que se asfixiaba con balón. El problema es que le faltó constancia -pretemporada- en los apoyos. Y esa situación no era la habitual. El Sevilla seguía lineal y con un juego muy plano y horizontal.


El Sevilla tenía a su doble pivote fijado -con enorme facilidad- y con una distancia entre el primer escalón y el segundo insalvable. Y entre medio, hasta 5 jugadores del Real Madrid. El Sevilla se partía en dos con la pelota y el Madrid se aprovechaba de las circunstancias para asentar su dominio posicional. 



SAMPAOLI ACERCÓ AL MUDO AL ÁREA, EL SEVILLA ADELANTÓ METROS

Lo ha comentado Abel Rojas en su siempre certero análisis en Ecos del Balón. El cambio de Sampaoli de Vietto (se hartó de lanzar apoyos pero nunca lograron conectar con él) por Konoplyanka fue uno de los puntos sobre los que se asienta la mejoría del Sevilla en la segunda mitad. El Sevilla empujó al Madrid a su propia área. Y eso tuvo varios condicionantes. El primero es que Varane y Sergio Ramos tuvieron que retrasar sus posiciones -se sienten mucho menos cómodos cuando defienden en área propia-. El segundo es que Vitolo comenzó a estar activo y metía al Sevilla en campo rival en conducciones. Y el tercero es el Mudo Vázquez, que se acercó al área y juntó a todos.


Esos cambios posicionales generaron desequilibrio en el Real Madrid. El Sevilla se instauró en campo contrario, verticalizó un poco el pase y rotó constantemente en la figura del 9. Los centrales perdían referencia y surgía la imprevisibilidad. El problema es que faltó último pase y un jugador de rupturas constantes a la espalda de esa línea defensiva. 


Es un modelo complejo y la falta de profundidad es un mal endémico en pretemporada en los mejores equipos del mundo -así que imaginaos en aquellos que apenas se están construyendo-. A pesar de eso, se perdió una final frente al Real Madrid por errores puntuales, no por falta de eficacia del sistema -cuyo desarrollo tiene que pulirse muchísimo. Sacar conclusiones a 10 de agosto para un equipo que recién empieza es poco menos que exagerado. Lo realmente importante es que se compite, y que a pesar de todos los errores, el equipo sigue evolucionando. 

EL COMIENZO DE LA ERA SAMPAOLI

by 7/17/2016


Arrancó el Sevilla de Sampaoli con dos horas de retraso sobre lo esperado. Pero no por ello restó la ilusión de muchos en seguir su puesta en escena. Los sevillistas que aguantaron el tirón se acostaron sobre las 6:15 de la mañana con un buen regusto ante lo visto en el primer partido-y tras escasos entrenamientos-de una nueva época que apunta a tener poco que ver en el juego con la recientemente vivida de la mano de Unai Emery.

El nuevo técnico sevillista puso en la palestra, ya el primer día, algunas de sus ideas básicas: la defensa de tres centrales, el mediocampo en rombo y los extremos a pierna cambiada. Pero no fue, como es normal en él, esclavo de su sistema y probó variantes en doble pivote o con defensa de  cuatro atrás. La era Sampaoli se iniciaba con un 1-3-4-3 de corte Cruyffista- como me comentaba Felipe Araya (@Felipeavr en Twitter)-  donde Kranevitter era lo más destacable a nivel individual en el primer tiempo ejerciendo de pivote único. El argentino dejaba patentes sus características:  juego fácil-batiendo líneas en más de una ocasión- y mucha tendencia a la presión y a defender hacia adelante, aunque sus compañeros no le acompañaban siempre y eso no supo terminar de entenderlo. Ya comentó en rueda de prensa Sampaoli que es necesario que trabaje en ello para entender este modelo de juego al que no está habituado. 

Sorprendía también Iborra en el vértice superior del rombo, jugando muy a lo Bakero en el Dream Team, apariciones en zonas intermedias para hacer descargas a un toque y atacar el área desde segunda línea- ¿veremos  aún una nueva adaptación de Vicente en su juego desde la mediapunta?, ahí queda la pregunta-. La presencia en la segunda parte de Correa en esa posición también llamó la atención en lo individual, pero por un comportamiento diferente. El tucumano mostró una velocidad en el giro que Iborra no tiene y una capacidad para asociarse hacia adelante y activar a sus compañero de ataque que gustaron bastante.

Pese a que el Sevilla tuvo buena actitud y gustó por momentos mucho, queda todavía mucho trabajo por hacer-como no podría ser de otra forma-. La presión adelantada se mostró desorganizada en muchos momentos, unos van otros quedan y el equipo no subió conjuntamente, en posesión de balón el equipo fue más vertical de lo que terminará siendo y la línea de tres defensas se mostró bastante desorganizada en muchas fases del partido, con problemas a su espalda o defendiendo centros laterales, y dejando cierta distancia entre líneas que se irá corrigiendo.

Como bien comentó Sampaoli al final del encuentro, buenas sensaciones,  actitud en los jugadores pero la idea todavía tiene que asimilarse e interiorizarse. Es demasiado pronto para que ya lo estuviera, por lo que no es nada preocupante que existan muchos desajustes.  El Sevilla mejorará con el trabajo, pero su presentación puede decirse que fue más que positiva.
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