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RECUPERAR LA NORMALIDAD

by 8/16/2016

Sé que perder una final  y tener otra prácticamente inalcanzable no es el mejor comienzo para un proyecto deportivo. La ilusión de la afición sevillista por ganar títulos es inmensa, y que la realidad te golpee en las narices molesta, y mucho. Pero las cosas hay que mirarlas con perspectiva, y sobre todo, no perder de vista el sentido común. Se ha perdido frente a Real Madrid (minuto 119) y FC Barcelona. Lo normal. Cualquier otro desenlace habría resultado completamente sorprendente. Son las 2 mejores plantillas del mundo. 

El Sevilla FC y la dirección deportiva se han volcado con un proyecto ilusionante pero también muy complejo. El juego de posición es un modelo que se nutre de conceptos que precisan mucho trabajo y mucha competición. Los jugadores necesitan conocerse, pero no solo entre ellos, sino a ellos mismos. Vienen de plantillas diferentes o de modelos de juego diametralmente opuestos. Modelos que, al fin y al cabo, determinan la forma en la que el jugador es capaz de interpretar el juego. Los jugadores han ido incorporando a lo largo de sus respectivas carreras en su "memoria táctica" una serie de conceptos que en muchos casos van en contra de lo que se les pide ahora. Un ejemplo. Si a jugador siempre le han pedido que tiene que cerrar el primer palo en ABP, y ahora se le pide que esté en el segundo, por inercia, el jugador cerrará el primer palo en multitud de ocasiones. Por que es lo que ha aprehendido. Y tienen que despojarse de ese tipo de vicios (como dijo Francisco Beltrán en SFC Radio) para cumplir con lo que se les pide ahora. Y quitar esos conceptos de esa "memoria" para meter otros requiere tiempo. Y no hay otra forma de aprehenderlo que a través de la repetición.

Pues no solo hay que despojarse de esos "viejos" conceptos y trabajar los nuevos, sino crear estructuras que faciliten ese aprendizaje. Y asumir que los conceptos no pertenecen de manera individualiza al jugador, sino que permiten relacionarlos entre ellos. Y aquí entramos en el terreno de las sinergias, de los acercamientos, de la producción de sociedades... El jugador necesita "olvidar", "conocerse", "conocer a sus compañeros" y "relacionarse", Y todas esas cosas, con la idea como vehículo. Es trabajo del cuerpo técnico ayudar al futbolista a cumplir con todas esas necesidades. 

Después de este breve, pero necesario prefacio, vamos a salirnos un poco del terreno teórico y analizar qué es hoy el Sevilla FC. El Sevilla es un puñado de buenos futbolistas con la técnica como nexo comunicativo. Jugadores que ya estaban pero que jugaban a algo diferente, y jugadores nuevos que vienen de estructuras competitivas y de modelos de juego completamente antagónicos. Se han ido jugadores importantísimos que igual podrían no resultar claves en la nueva idea (aunque Banega y Gameiro serían activos centrales del modelo), pero que han hecho que el equipo pierda fuerza competitiva y cierta identidad. No ha sido una transición pausada, sino un todo o nada. Y es normal que eso genere dudas e inestabilidad. 

Photo by Aitor Alcalde / Getty Images
Queda muy claro que por el perfil de jugadores que se han fichado, el Sevilla FC va a querer siempre la pelota. Pero esto no se trata de un canto al amateurismo ni de una oda al fútbol bonito. Esto va de que el cuerpo técnico entiende que la mejor forma de que este equipo se desarrolle es con la pelota como punto de partida. Y lo interesante de todo es que el Sevilla, en estas dos finales, se ha sentido más cómodo sin balón que con él. Tenía la pelota pero no eran posesiones de calidad. La altura a la que se tenía no hacía daño, y la naturaleza de los pases no batían prácticamente una sola línea de presión, El equipo se desorganizaba con balón, porque no lo tenía en buenas condiciones, y no era capaz de desorganizar al rival. De ahí que cada pérdida fuese un drama. El rival atacaba de forma organizada a un equipo completamente desorganizado.
Frente al FC Barcelona, el equipo se encontró más cómodo en presión alta y robo rápido porque, de alguna manera, reducía el tiempo de organización -que alcanza el máximo de complejidad. No es fácil mover rivales-. Cuando redujo la altura de la presión, los balones llegaban a Messi en situaciones de ventaja y ahí se acabó todo. El mejor futbolista del planeta la recibía a 50 metros del área y dibujaba sin descanso la diagonal a la espalda del lateral derecho sevillista con una precisión milimétrica -concepto que ya analizamos en profundidad en Sevilla Scouting-. Fue el único momento en el que el Sevilla dejó de competir en las dos finales.

Aquí no se trata de si jugar bien es más importante que ganar. No hablamos de prioridades. La victoria es la aspiración de cualquier modelo. El Sevilla ha escogido este para llegar a ella. Y ya les adelanto, no será fácil. Se necesita mucho trabajo, mucho compromiso y mucho talento para que el modelo de juego tenga éxito. Y tiempo, también el suficiente, para que todo fluya. Y, sobre todo, también se necesita recuperar la normalidad. Que competir y perder ante los dos mejores equipos del mundo no sea considerado un fracaso.

ANÁLISIS TÁCTICO DE LA SUPERCOPA DE EUROPA

by 8/10/2016

No encontrarán consuelo en nada que pueda decirles, porque perder, y más en esas circunstancias, genera una importante debacle emocional en el aficionado. Pero precisamente aquí queremos despojarnos de la bufanda y hablar del juego, y el partido de ayer dejó un par de lecturas, ninguna definitiva, sobre el camino de Jorge Sampaoli en el Sevilla FC. Hace unos días realizamos una breve reflexión sobre la pretemporada sevillista, con los aspectos más destacables y los defectos más determinantes -no por ello inesperados-. Y concluíamos en que un modelo de tanta complejidad, que depende tanto de que los jugadores sean capaces de sentirlo, de que los conceptos se conviertan en hábitos, necesita mucho tiempo. Y que la evolución de ese modelo de juego vaya de la mano del máximo ideal del fútbol: competir. El Sevilla no está obligado a ganar, sino a competir. 

PRESIÓN A LA SALIDA DE BALÓN SEVILLISTA

Zidane había visto la pretemporada del Sevilla, qué duda cabe. Es su trabajo. Conoce los defectos en salida de balón, la ausencia de superioridades en línea defensiva, la dificultad de los centrales para dividir la presión mientras avanzan, la falta de apoyos de los interiores en un escalón más bajo y el juego de pies de Sergio Rico. Y ante todas evidencias, el entrenador francés mandó a su equipo a presionar muy arriba. Tan arriba como muestra la siguiente imagen, con Sergio Rico encimado por dos jugadores, los centrales sevillistas muy separados y el Real Madrid con superioridad y ventaja posicional. El Sevilla tenía la pelota, el Madrid los espacios. 


Esa superioridad del Real Madrid generaba contextos muy negativos al Sevilla en salida y profundizaba sobre los defectos del equipo nervionense. Centrales abiertos y mediocentro sin acudir al apoyo. Es como intentar la Lavolpiana y quedarse a medias. 


Quizás Sampaoli lo sabía y por eso apostó por Iborra en el centro del campo, como una posible solución a esos defectos de salida en corto para buscar cambiar la altura de las primeras recepciones. Iborra es una garantía para salir en largo. Pero en la salida en largo también se encuentran dos problemas. El primero es el juego de pies de Sergio Rico. Salir en largo te obliga a ser preciso. Y el segundo es que ninguno de los interiores se acercaba a Iborra para habilitar las recepciones. 

El Sevilla no tiene lanzadores desde atrás. Salvo Pareja, ninguno de sus otros acompañantes es un especialista en el rango de pase. Carriço conduce y conduce pero se siente cómodo con balón y rara vez está acertado en la toma de decisiones. Además de jugadores que batan líneas también faltan apoyos inteligentes. Al Sevilla le faltó escalonamiento, un concepto importantísimo en el juego de posición. Si los posibles receptores se encuentran todos en línea estás facilitando la presión rival y tapándote a ti mismo una línea de pase. 


SEVILLA MUY LINEAL: KIYOTAKE VS HORIZONTALIDAD

Como decíamos un poco más atrás, al Sevilla le faltan pasadores que batan líneas de presión, pero también apoyos inteligentes que produzcan esas líneas abiertas. Se llenó de apoyos horizontales que no giraron al Real Madrid una sola vez. De eso trata todo esto, de conseguir que el equipo rival se desorganice (o más bien desorganizarlo), mire a su propia portería y se consiga encontrar la profundidad que te acerque al gol. 


Kiyotake fue un oxígeno para un equipo que se asfixiaba con balón. El problema es que le faltó constancia -pretemporada- en los apoyos. Y esa situación no era la habitual. El Sevilla seguía lineal y con un juego muy plano y horizontal.


El Sevilla tenía a su doble pivote fijado -con enorme facilidad- y con una distancia entre el primer escalón y el segundo insalvable. Y entre medio, hasta 5 jugadores del Real Madrid. El Sevilla se partía en dos con la pelota y el Madrid se aprovechaba de las circunstancias para asentar su dominio posicional. 



SAMPAOLI ACERCÓ AL MUDO AL ÁREA, EL SEVILLA ADELANTÓ METROS

Lo ha comentado Abel Rojas en su siempre certero análisis en Ecos del Balón. El cambio de Sampaoli de Vietto (se hartó de lanzar apoyos pero nunca lograron conectar con él) por Konoplyanka fue uno de los puntos sobre los que se asienta la mejoría del Sevilla en la segunda mitad. El Sevilla empujó al Madrid a su propia área. Y eso tuvo varios condicionantes. El primero es que Varane y Sergio Ramos tuvieron que retrasar sus posiciones -se sienten mucho menos cómodos cuando defienden en área propia-. El segundo es que Vitolo comenzó a estar activo y metía al Sevilla en campo rival en conducciones. Y el tercero es el Mudo Vázquez, que se acercó al área y juntó a todos.


Esos cambios posicionales generaron desequilibrio en el Real Madrid. El Sevilla se instauró en campo contrario, verticalizó un poco el pase y rotó constantemente en la figura del 9. Los centrales perdían referencia y surgía la imprevisibilidad. El problema es que faltó último pase y un jugador de rupturas constantes a la espalda de esa línea defensiva. 


Es un modelo complejo y la falta de profundidad es un mal endémico en pretemporada en los mejores equipos del mundo -así que imaginaos en aquellos que apenas se están construyendo-. A pesar de eso, se perdió una final frente al Real Madrid por errores puntuales, no por falta de eficacia del sistema -cuyo desarrollo tiene que pulirse muchísimo. Sacar conclusiones a 10 de agosto para un equipo que recién empieza es poco menos que exagerado. Lo realmente importante es que se compite, y que a pesar de todos los errores, el equipo sigue evolucionando. 

ANÁLISIS: EL REAL MADRID DE ZIDANE

by 8/08/2016

Llegó la hora. La pretemporada se echa a un lado y deja paso a la máxima competición. El pentacampeón de Europa League se mide al once veces campeón de la Copa de Europa, el Real Madrid. La falta de ritmo de competición no evitará que podamos disfrutar de un espectáculo único con el fútbol como protagonista y la pelota como nexo comunicativo entre dos formas completamente distintas de entender el juego. 

Que el Real Madrid ganase la Champions League 2015-2016 no es solo fruto del indiscutible azar en sus emparejamientos. A la sombra de esa conclusión apresurada se esconde un equipo con carencias pero que se construye sobre unos principios muy sólidos. El Real Madrid de Zidane no es simplemente un buen puñado de futbolistas, sino una máquina competitiva a la que aún le falta perfeccionarse pero que tiene muy clara su línea de trabajo. Quizás no evoluciona de acuerdo a los parámetros que son habituales en la construcción del modelo, y tiene algunas deficiencias muy marcadas, pero el equipo se está educando en la victoria y ese es el bálsamo del tiempo.

LUKA MODRIC: EL SOSTÉN DEFENSIVO

Parece mentira que podamos colocar como sostén defensivo a un jugador de un perfil tan exageradamente asociativo. Luka Modric se ha convertido, por derecho propio, en el jugador más importante en el sistema de juego del Real Madrid, y no solo por la cantidad de ventajas que es capaz de generar con balón o por las sociedades que se construyen a su alrededor, sino por su talento a la hora de interpretar las zonas a las que debe viajar cuando el Real Madrid transita de ataque a defensa o defiende en posicional. 


En la imagen anterior se observan varios de los conceptos que aplica el Real Madrid en su fase defensiva. Línea defensiva adelantada, preparada para el achique (la baja de Pepe será importante en la lectura del espacio defensivo a la espalda) y muy cerrada. Modric cerrando con Casemiro en doble pivote. La siguiente secuencia de imágenes pertenece a una jugada en la que trascurren a penas unos segundos de una imagen a otra. 

En la primera de ellas, pueden verse a los extremos muy centrados -focalizando su contribución defensiva a las coberturas a banda-, líneas defensivas juntas, una defensa muy alta y proyectada hacia el achique defensivo y a Luka Modric acudiendo a la presión sin descuidar el cierre de una línea de pase a  su espalda -no son menos de 3 veces las que mira hacia detrás, pendiente de la situación del jugador rival-. 



Unos segundos más tardes, una vez que el Bayern ha superado esa primera línea de presión, Luka Modric, y por ende el Real Madrid, pasan de una defensa activa a una reactiva. El croata retrasa varios metros su posición, cerrando como mediocentro e instaurando un doble pivote en fase de defensa organizada. Los extremos permanecen centrados, estableciendo un bloque central que pretende empujar al rival hacia banda para activar el robo lateral. La línea defensiva sigue adelantada y achicando, empujando al rival lejos del área. 


No solo acude a la presión y después cierra para evitar la sangría defensiva, sino que también es capaz de quedarse para que sea Casemiro el que adelante su posición y busque el robo un poco más arriba. 


MARCELO EN CAMPO RIVAL COMPENSA EL PELIGRO DE SU ESPALDA

He visto pocos laterales ser tan protagonistas en una organización colectiva. Daniel Alves, Roberto Carlos y pocos más. Marcelo está en el Olimpo. Su importancia en el Real Madrid traspasa las fronteras de su zona. Las dificultades en salida en corto -el bloque Ramos - Casemiro obliga a mirar hacia arriba- son habitualmente solventadas por su habilidad en el regate y su talento asociativo. 

Al Real Madrid le interesa tener a Marcelo en campo rival, porque exceptuando a Luka Modric, no tiene a otro jugador en la plantilla capaz de absorber tanto volumen de juego -quizás Isco-. Hemos hablado muchas veces de la importancia de tener esos segundos de más la pelota para avanzar. Marcelo es la progresión del juego del Real Madrid cuando fallan las alternativas de pase. Ante sistemas defensivos cerrados, el abrelatas, que no tiene problemas en buscar el regate y superar líneas de presión con una facilidad increíble. 

Su zona de recepción es muy alta, y su capacidad para asociarse suponen una fuente inagotable de oportunidades. 


La conducción y el regate de Marcelo son de primerísimo nivel. Es capaz de solventar situaciones con balón impropias de un lateral. Para el Real Madrid es oxígeno en campo contrario, y gestión increíble de todas y cada una de las relaciones asociativas que nacen en cada jugada, 


Toda esa aportación a nivel organizativo genera un inevitable déficit atrás. Marcelo ni es perfecto ni incombustible. Su espalda suele ser atacada con bastante frecuencia y tiene dificultades enormes para cerrar el segundo palo, una de las vías de perforación que podría aprovechar el Sevilla en su enfrentamiento al Real Madrid. 


ENTRE EL ROMBO INTERIOR Y LAS BANDAS ASIMÉTRICAS

Las ausencias de Cristiano Ronaldo, Gareth Bale o Toni Kroos condicionan enormemente el sistema. Es evidente que todas ellas obligan a cambiarlo todo, y que el Real Madrid que veamos mañana será muy distinto del que veamos en la temporada 2016-2017. Por eso los partidos de pretemporada, al margen de que el ritmo es muy bajo, se han convertido en un punto de partida de nuestro análisis, porque nos han permitido observar cómo juega el Real Madrid con diferentes piezas -además de otros partidos en los que se repiten ausencias como las de Cristiano Ronaldo-. 

Y el rombo interior es un movimiento curioso de la fase ofensiva del Real Madrid, que pretende, entre otras cosas, facilitar la activación de los laterales en campo rival. 


Aunque el rombo interior tiene algo malo, y es que a veces aleja a Luka Modric de la zona de aceleración de la jugada y lo relega a un escalón más abajo. Sin embargo, tal como recoge la imagen, siempre tiene una asociación activa -con Marcelo, en este caso concreto- y cierra como perfil más defensivo -otra muestra más de su importancia en esa fase del juego-. El concepto no es nuevo y se aplica en función de las necesidades y también de las ausencias (Cristiano Ronaldo). 


El comportamiento de las bandas del Real Madrid rezuma una asimetría bastante acentuada, aunque se muevan entre esos dos conceptos. La asimetría lateral genera muchísimas situaciones de ventaja en la banda contraria en la que el extremo está abierto. Lateral + extremo abiertos, sensación de ataque por banda, extremo de banda contraria arrastra hacia dentro -equipo rival basculando a un lado- y producción de aclarado al lateral. En la siguiente imagen vemos cómo Bale y Marcelo abren banda por lado izquierdo, Lucas Vázquez arrastra hacia dentro y aparece un espacio que activa Carvajal en carrera. 


Y esa situación se produce, indistintamente, en ambas bandas y con cierta coordinación. En la siguiente captura es Bale quien centra su posición y Lucas Vázquez abre el campo en banda derecha. El arrastre de Bale habilita a Marcelo un espacio que el lateral brasileño se apresura a activar. Modric, generalmente, es quien gestiona los cambios de orientación con precisión milimétrica.



REAL MADRID: ¿1-4-4-2 ó 1-4-3-3?

Las ausencias obligan a cambiar ciertos patrones colectivos y a buscar nuevas oportunidades de generar juego. Una vez que las bajas de G. Bale, Cristiano Ronaldo, Pepe y Toni Kroos están confirmadas, a lo que se suma la duda de que Karim Benzema pueda jugar de inicio, empiezan a surgir en la cabeza las posibles alternativas. 

De una parte está la idea de que el Real Madrid pueda jugar un 1-4-4-2 con Casemiro y Modric por dentro, Lucas Vázquez e Isco de "extremos" y Morata en punta con Benzema o con la posible incursión de James Rodríguez por detrás del 9. Y de otra, la opción de un 1-4-3-3 con Casemiro, Modric y Kovacic en segunda línea y Lucas Vázquez, Isco y Morata en la última, lo que vería mucho más factible. El Sevilla tiene jugadores lo suficientemente capaces de generar superioridades por dentro, y no puede ni va a pasar inadvertido para el cuerpo técnico del Real Madrid, que bien podría reforzar el carril central con un hombre más, aunque la tendencia en transición defensiva sea la de estrechar el equipo. La mejora en el juego de apoyos de Morata le vendrá genial al Real Madrid para desarrollar ese característico juego asimétrico en banda. 

Sean cuales sean las decisiones, el césped dictará sentencia. Primera prueba de fuego para Sampaoli. ¿Pasará con nota?
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