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LA EVOLUCIÓN DEL SEVILLA DE SAMPAOLI

by 12/02/2016

Nunca ha sido fácil pedir tiempo en un deporte en el que los segundos marcan la diferencia entre el acierto y el error. Menos aún cuando el equipo viene de años de títulos y tiene tanto temor a lo desconocido. Y Jorge Sampaoli y Juan Manuel Lillo simbolizaban a la perfección ese miedo. Y no precisamente por falta de prestigio internacional, sino por una idea de juego que han vendido cientos y han cumplido solo algunos elegidos. El sevillismo es una afición incrédula. No cree en el paraíso sin esfuerzo, y desgraciadamente, el fútbol está repleto de intelectuales con la receta mágica en los bolsillos, maestros del engaño. Y por qué no decirlo, la patria nervionense no termina de acostumbrarse a jugar sin extremos que pisen la cal y dos delanteros en el área cazando remates.

También suma la caricaturización que se ha hecho de Lillo a nivel nacional. Desconozco si el problema es el lenguaje, o es el camino más sencillo para que muchos camuflen su ignorancia, pero la realidad es que algunos se permiten el lujo de no escucharle, y peor aún, una pretensión bastante estúpida de ridiculizar lo que dice. Esa maldita venda de quien cree que lo sabe todo y no quiere "que le cuenten milongas".

Pero Sampaoli y los suyos siempre han sido fieles a sí mismos. Hay que hacer ciertas puntualizaciones para que no se confundan dos conceptos que a veces no se usan como debieran. Estilo de juego y modelo de juego. El estilo se relaciona con el tipo de juego al que pretende aspirar el equipo (combinativo, directo), "es la marca personal del entrenador (o del club) que se repite en el tiempo. El ADN". (Crespo, 2014). El modelo es la forma que tiene de conseguirlo. "La concepción de un modelo de juego deberá atender a la especificidad de las características de los jugadores del equipo, de forma que puedan exprimir natural y eficazmente sus propias capacidades. Uniendo y sincronizando todas esas capacidades, se establece la posibilidad del equipo para responder como un todo ante las diferentes situaciones de juego" (Castelo, 2008). Sampaoli no ha rectificado en su estilo, sigue siendo el mismo desde que llegó, lo que ha ido adaptando ha sido el modelo, como hacen todos los entrenadores del mundo. Porque los modelos, al fin y al cabo, tienen que ir adaptándose a los jugadores, a las situaciones, y a una evolución que no se puede predecir, aunque se pueda encaminar. Se trata de pulsar las teclas, aproximativas, que permitan al entrenador y al equipo conseguir lo que se quiere y competir mientras lo hace.

El propio Juanma Lillo hablaba de crear estructuras a principios de temporada: "Todo lo que construyas estructuralmente es para que eches mano de ello coyunturalmente (...). Vas generando estructura para que en cada momento, coyunturalmente, estés en la mejor disposición de asumir eso". Las estructuras potencian a las individualidades, porque construyes un hábitat en el que puedan ser ellos mismos, y partir de ahí, acercarse al resto. Las sinergias entre jugadores que sienten lo mismo terminan surgiendo, pero el entrenador tiene en sus manos facilitar el camino, no poner piedras. A finales de Julio ya hablaba sobre el tiempo que precisa la complejidad de la idea, no solo para que la asimilen, sino para que lleguen a sentirla. Prescindir de ese espacio es un riesgo habitual en un deporte en el que prima la inmediatez, por eso hay entrenadores cesados a los 2 meses con contratos a 3 años. Y el tiempo ha merecido la pena, porque el Sevilla sigue inmerso en su proceso de evolución. Samir Nasri matizó muchas cosas, y parece que todos tienen la oportunidad de hacer lo que quieren. Las estructuras no son cárceles, sino prolongaciones del talento individual al servicio de una causa colectiva. Que el "yo" desaparezca en favor del "nosotros" sin que se sienta cohibido. A veces de acciones individuales surgen principios colectivos. El jugador debe saber no solo lo que tiene que hacer, sino lo que hace el compañero. Y asimilar todas esas cosas lleva tiempo.

El equipo de Jorge Sampaoli ha asentado un esquema -que no tiene miedo en modificar en función del rival o de las necesidades -. El 1-3-3-3-1, con Rico en portería; Mercado, Pareja y Rami en línea de 3, Mariano, N´Zonzi y Escudero en el siguiente escalón, Vitolo, Nasri, Franco Vázquez coronando la zona de mediapuntas y Vietto en punta. Más los recursos puntuales que puedan ofrecer otros futbolistas. La línea de 3 centrales permite a N´Zonzi recibir más arriba, y por tanto redistribuir mejor los espacios (3+2 en salida sobre el que se articula una superioridad posicional). El Sevilla se quita metros de creación y suma a N´Zonzi + Nasri en la línea donde presiona el rival, lo que abre más oportunidades para sortearla. Si los 3 de atrás se han convertido en el sostén de N´Zonzi y Nasri, los laterales no paran de ofrecer soluciones. A los medios, porque siempre encuentran una línea pase en banda, y a los extremos, porque doblan sus posiciones liberándolos de la marca del lateral o la centran, liberándolos de la de los mediocentros rivales. El objetivo es que Vitolo tenga espacio y tiempo para correr. El Mudo y Nasri son los grandes precursores del ritmo. Nasri porque está en todas partes, y eso activa a todos, y el Mudo porque lo acelera y desacelera en cada conducción. Y Vietto es el complemento ideal para cualquier sociedad, el amigo de todos. El principal problema del Sevilla es que, de momento, no terminan de aprovechar los movimientos dentro-fuera de Vietto, porque nadie ocupa su lugar y la zona de remate queda despoblada.

Los problemas en salida no han desaparecido, pero si han surgido soluciones. El Sevilla encuentra la manera de saltarse la presión del rival, bien en combinaciones cortas, bien en balón directo y presión a la zona de recepción para juntarse muy arriba. Y con la idea por encima de todo. Todavía el juego es discontinuo, hay tramos en que cuesta mucho hilarlo, pero han conseguido sobreponerse a la baja de Nasri con un nivel de efectividad excelso. Y eso es fruto de un trabajo estructural que posibilita muchas cosas. Y una dirección de campo inmaculada que siempre consigue cambiar las dinámicas del juego. No hay estrategia que no pueda moldearse y adaptarse al contexto. Falta que jugadores como Correa, Kiyotake o Ben Yedder puedan generar soluciones en contextos muy determinados, cuando el equipo transite más que elabore, y que permitan sumar variantes a un modelo poblado de recursos. De momento, el Sevilla cada vez se parece más a lo que quiere el cuerpo técnico, y eso es el síntoma más determinante de la buena dirección del proyecto. Salud y fútbol. Y disfruten, que es la clave de todo.

ANALISIS PAULO HENRIQUE GANSO

by 7/22/2016
Con 20 años debutaba con la selección absoluta de Brasil y se alzaba con la Copa Libertadores de Sudamérica. Su sociedad con Neymar era digna de elogio no solo de su torcida, muy lejos de su Brasil natal- en Europa- también se hablaban maravillas de él y en las agendas de los mejores clubes del viejo continente su nombre aparecía marcado en rojo. Todos esperaban que se convirtiera en el próximo fenómeno desde la mediapunta llevando a sus espaldas el diez de la verde-amarelha, y recogiendo así el cetro que años anteriores portaron Kaká y Ronaldinho Gaucho-aunque con matices diferentes a los de estos dos genios-. Pero, tras el mágico año 2010, a finales de Agosto se rompía los ligamentos cruzados. Tras pasar cuatro años en Sao Paulo, traspasado por su inicial Santos, a la edad de 26 años cruza el charco para jugar en el Sevilla. Lo hace bastante más tarde de lo esperado, aquella lesión en su rodilla frenó en seco su progresión futbolística y su proyección hacia Europa. De esta forma, Paulo Henrique Ganso llega a nuestra liga para enseñar la magia de su fútbol, en parte recuperado, y con la intención de dar un paso más en una carrera que no ha sido como casi todos vaticinábamos, ya que parecía destinado a jugar en un grande de Europa mucho más joven.

Antes de nada quiero dejar patente que es muy posible que en mi valoración sobre Ganso no sea totalmente objetivo, aunque intentaré hacer un ejercicio de honestidad lo más grande posible para ser lo mínimamente posible subjetivo. Pero con Paulo Henrique me ocurre que la carga emocional que me produce su juego me nubla, en parte, la valoración real sobre él. Es de esos futbolistas que forman parte de tus preferidos, de esos menos de diez elegidos que cada uno tenemos como muy especiales y que nos producen sensaciones diferentes al resto. Y eso nos ocurre con estos futbolistas aunque sean inferiores a otros en rendimiento porque nos proporcionan unas sensaciones y emociones diferentes al verlos jugar- sirva como caso extremo años atrás para ejemplificar esto el de Marama Vahirua como uno de mis predilectos en Nantes o Niza y posteriormente como compañero de ataque de Gameiro en el Lorient , jugador que para el 99% de los lectores de este artículo será un completo desconocido-.

Ganso no deja indiferente. Para lo bueno o para lo malo. Porque su talento descomunal hace pensar que si tuviera más constancia sería uno de las grandes figuras del fútbol mundial y hoy día está lejos de ello, no es máxima élite-no está dentro de los 10-15 mejores jugadores del mundo- como muchísimos pensamos en sus primeros años que podría ser ahora mismo. Pero sin esa falta de constancia es muy posible que fuera un jugador fuera del mercado del Sevilla. El club de Nervión le va a proporcionar un hábitat muy positivo para él, Sampaoli  tiene una hoja de ruta especialmente preparada para su figura-así se desprende de las declaraciones en su presentación o de su agente- y sus compañeros son de esos que entienden su idioma: gusto por el toque corto, la asociación, los apoyos o el ofrecer soluciones al poseedor del balón. Ahora es su turno para aprovechar al máximo todo este entorno que le puede permitir desarrollarse de la mejor manera posible.

Este es el ejercicio de honestidad al que me refería anteriormente, puesto en liza el cual, pasamos a relatar qué tipo de futbolista es Paulo Henrique a día de hoy.


Ganso ha venido jugando en Sao Paulo en la mediapunta central de un sistema 1-4-2-3-1 que en defensa le liberaba del repliegue y del trabajo defensivo en una variante 1-4-4-2-permitiendole actuar como delantero-. Pero desde ahí puede desarrollar su fútbol por todos los lugares que le parecen oportuno. El ´10´campaba a sus anchas por los campos de Brasil y Sudamérica apareciendo en los espacios que él considerara los mejores para su juego. Es normal verlo caer a ambas bandas, aunque con una mayor frecuencia hacía la derecha para tener mejor orientación hacía el pasillo central y desde ahí dar pases profundos al espacio o cambios de orientación con esa precisión que tiene en su zurda. Tampoco rehúsa aparece a cualquier altura dentro del césped, aunque su tendencia más pronunciada es a hacerlo en campo rival preferentemente. Pero por no ello se le ha dejado de ver apareciendo muy cercano a su defensa o en mediocampo de manera puntual.


Casi siempre en apoyos, casi nunca en profundidad, Paulo Henrique se ofrece a sus compañeros para tratar de mejorar siempre la jugada-algo que suele ser norma general-. La mayor parte de las veces en corto, incluso a un toque con taconazos incluidos, Ganso toca la pelota para dar continuidad al juego con los cercanos, pero sin desdeñar los cambios de orientación precisos y los desplazamientos a la espalda de defensas adelantadas. Cuando el balón pasa por sus botas, sus pases hacen que la situación sea mejor para su compañero la mayor parte de las veces y en un gran porcentaje son realizados hacia adelante.



Cuando el ataque se asienta en campo rival es habitual ver a Paulo Henrique aparecer por detrás de la línea de balón y no solo ofreciendo apoyos entre líneas o en bandas por delante del juego, tampoco es excesivamente agresivo a la hora de atacar la zona de remate si el equipo consigue profundidad por bandas.


Ganso respira desde los apoyos al poseedor del balón, los toques en corto, los pases profundos y el desborde cuando recibe en zonas adelantadas laterales. No es un jugador de ruptura, le falta velocidad para ello, además de no sentirlo como natural en su fútbol. En una frase corta podemos concluir sobre él que  vive desde y para tener el balón, tocarlo y mimarlo. Pero si existe una situación en la que se transforma y gana en agresividad sin pelota. Cuando ofrece un pase profundo a banda, sí que le vemos llegar a zonas de remate. Transmite, con esto, como si necesitara primero entrar en contacto con el cuero para acercase al gol.



Hasta ahora hemos presentado a Ganso desde una visión más táctica. Sin embargo donde realmente abre el tarro de las esencias es desde el punto de vista técnico. Visión de juego y precisión en los envíos, ahí radica una de las grandes virtudes de Paulo Henrique y que le hacen destilar eso que decíamos antes que tenía, magia.

Cuando su equipo se encuentra ya posicionado en campo rival podemos entender el porqué de buscar principalmente ser un jugador de apoyos y que aparece por detrás de la línea de balón. Aquí reside su calidad diferencial, en ver los desmarques de los compañeros y los espacios que casi nadie ve para habilitarlos entre rivales. Y en ponerles la pelota justo donde la ponen los que son diferentes. Su calidad en el pase profundo y su último pase son una de las grandes marcas distintivas de su juego. Por ello es un futbolista que marca un registro de casi tres pases que ponen en situación de gol a sus atacantes durante los últimos 15 partidos donde hemos analizado sus estadísticas.


La otra cualidad que le otorga esa distinción de jugador diferente es su capacidad para dar la pausa al juego, juntar rivales en torno a él, fijar su posición y atraer su atención para que un compañero pueda atacar los espacios a su espalda. Luego su visión y calidad en el envío profundo hacen el resto para que el ataque progrese y se acerque a portería rival. Eso también explica que le guste caer a los costados, desde ahí puede habilitar a sus laterales o extremos para que ganen profundidad por fuera, donde es más sencillo que en el centro ganar metros a la espalda de la defensa.



A la vista del análisis que estamos haciendo, Ganso es un futbolista de los que proporcionan presencia en cualquier zona del campo y capacidad para desbordar desde el pase-también desde el regate, aunque sea una alternativa de menor uso para él-a las defensas rivales. Sin embargo, desde su fichaje, han salido a la palestra diferentes opiniones que mostraban las dudas sobre su capacidad para rendir a un ritmo de juego europeo por la posibilidad de defensas más organizadas y una velocidad más alta en los encuentros. El problema, desde mi humilde punto de vista, no es tanto de la posible ausencia de ritmo, intensidad o velocidad en Paulo Henrique. La cuestión a valorar es otra.

Hay dudas, sí. Pero se derivan más de la consistencia de su juego y de su nivel de participación que desde el ritmo propiamente dicho. Es cierto que Ganso no es un futbolista de máxima intensidad en sus acciones, ni que destaque por su velocidad en conducción-problema que suple de sobra por su talento para conducir y esconder la pelota de los rivales, además de su regate-. Aunque el problema que puede presentar su salto al fútbol europeo es otro.

En Sao Paulo hemos visto que el mediapunta juega gran parte del desarrollo de los partidos sin correr a máxima velocidad, sus carreras no son habituales. Pero lo que más podemos destacar negativamente es una cuestión de dinámica dentro del juego. Paulo Henrique es futbolista de los que suele empezar una jugada en un carril-bien lateral o bien central- y la termina en el mismo en la mayor parte de las situaciones de juego. Ofrece un apoyo en banda y allí se queda hasta que la jugada finaliza, si recibe en una zona central, permanece en ella sin continuar dando los apoyos  laterales al juego que su calidad nos hacen pensar que debe hacer.

Eso le resta presencia continuada, sus acciones no son constantes, de ahí que hayamos hablado a lo largo de este análisis de sus problemas de consistencia en el juego.

Ganso no se ha mostrado demasiado dinámico en sus últimos tiempos. Y eso se traduce en que su volumen de participación en el juego es bajo para la cantidad de cosas que puede ofrecer. Por eso mucha gente concluye que su fútbol está basado más en detalles que en mantener el peso creativo de su equipo. Lo cual es cierto, pero no por las cuestiones que muchas veces se explican.

¿El Brasileño no realiza esfuerzos a intensidad alta? Es algo que se ha dicho de él, aunque no es cierto. Incluso desde el punto de vista defensivo lleva la presión al portero rival o es capaz de correr hasta área propia en una persecución de un contrario haciendo una cobertura defensiva. La cuestión es que mide demasiado los esfuerzos que realiza y transmite una sensación de falta de fondo físico para mantenerlos. Podría ser que la exigencia del fútbol sudamericano no le obligue a ello o podría ser una cuestión física. Esto no lo sabemos.

Este Ganso que hemos visto últimamente en Brasil adolece de la constancia para mantener todas sus virtudes siempre presentes y aparecen más latentes que en acción. Cuando su nivel de participación aumenta es capaz de casi duplicar su número de pases-que ronda en torno a los 40 de media por partido en sus últimos 15 encuentros-, su brillo se dispara y no se le asocia sólo al detalle ganador. Si Ganso tuviera un volumen de pases en torno a 60-70 la valoración sobre él cambiaria bastante, y en un equipo de posesión como pretende ser el Sevilla quizás sean cifras que no se puedan considerar complicadas de conseguir.

Alternativamente a conseguir que la presencia en el juego del brasileño crezca, podría estar reducir su campo de acción y convertir su fútbol en más específico. Por eso es posible que aquello que hemos escuchado sobre las ideas que tiene Sampaoli hacia él, dándole la función de organizador algo más retrasado, tenga su fundamento en que concentre sus apariciones en un espacio menor y de esa forma sean más determinantes en una determinada función.

No es menos cierto que en Sevilla también va a encontrar algo que no tiene al mismo nivel en Sao Paulo, muchas opciones de asociación y apoyos en sus compañeros, lo cual le pueden ayudar a ser más participativo. Pero al final será Jorge Sampaoli el que ubique las piezas del puzzle que ahora tenemos muchos en la cabeza sobre qué va a terminar ofreciendo Ganso al juego del Sevilla.  

Sea cual sea la decisión del técnico sevillista, ojalá podamos disfrutarlo en su máxima dimensión porque así nos vamos a divertir muchísimo todos. 

SEVILLA - SANTA FE: LOS ERRORES DEL JUEGO DE POSICIÓN

by 7/20/2016

La pretemporada del Sevilla avanza y ya somos capaces de observar algunos detalles interesantes que marcan la línea de trabajo de Jorge Sampaoli (análisis Sevilla - River Plate). El juego de posición empieza a instaurarse como punto clave del modelo , y también los lógicos errores que derivan de llevar a la práctica un concepto del juego tan complejo. Se han firmado perfiles para desarrollarlo, pero tienen que aprender a sentirlo. Sacar conclusiones exageradas no es nuestro estilo, pero sí que estos partidos de pretemporada nos enseñan quién está preparado y a quién le falta mucho para asimilar los conceptos del juego posicional. 

Si analizamos la plantilla del Sevilla, parece innegable concluir que buena parte del talento asociativo está en las posiciones de arriba. En defensa, salvo Pareja, ninguno es especialmente docto a la hora de establecer relaciones con balón. De ahí que los mecanismos deban pulirse muchísimo, para que la pelota llegue en buenas condiciones a los hombres que tendrán en sus botas la capacidad de ser resolutivos. Y para que esa situación se produzca, la jugada tiene que nacer en buenas condiciones. Es muy difícil elaborar un ataque si la pelota no llega limpia desde atrás. 

Al Sevilla se le vieron ayer tres mecanismos de salida. De una parte, balón en largo de Soria buscando el perfil izquierdo -potenciado con la entrada de Iborra-. Conducción de Nico Pareja con Kranevitter como primer receptor. Y laterales ocupando posiciones centrales con extremos muy abiertos que venían a recibir -con especial atención a Konoplyanka- (un concepto que ya trabajó Pep Guardiola en el Bayern Münich). Pero de todos esos mecanismos (al que le sumamos algunas pérdidas de Kolo en pases verticales), queremos centrarnos en las salidas en conducción. Es evidente que Nico Pareja es el central más preparado del Sevilla para asumir la salida de balón. En muchos momentos, será Kranevitter quien se incruste entre centrales -abiertos- para generar superioridad, y en otras será Pareja quien conduzca, fije y divida abriendo un universo de posibilidades por delante. 

Pero en todas esas situaciones tiene que haber un denominador común, el apoyo. El Sevilla jugó ayer con "Mudo" Vázquez y Joaquín Correa como pareja de interiores, con Kranevitter de 5. Ya avisamos del problema de Correa para ofrecer el apoyo, argumentando que son pocas las veces en las que lo prioriza a la ruptura. Vázquez, si algo demostró ayer, es que prefiere recibir la pelota mucho más adelante. Se ofrece, pero lo hace más por obligación que por convencimiento. 


En la imagen anterior Kolo conduce y atrae marca, Kranevitter cierra posible pérdida ocupando su posición, pero no hay ni un solo apoyo interior que permita la progresión de la jugada. El éxito en la jugada depende de un balón en largo. En la siguiente captura, más de lo mismo. Nueva salida en conducción por la izquierda y ni un solo ofrecimiento por dentro de los interiores. Distancia entre líneas  -riesgo ante posible pérdida, equipo partido-, y falta de oportunidades para llegar arriba desde atrás. 


Y la siguiente captura es el ejemplo perfecto de cómo un equipo se niega a sí mismo la superioridad posicional. Kranevitter tiene la pelota, laterales muy abiertos, presionado por un doble 9, y ninguno de los interiores ofrece el apoyo a la espalda de esa presión rival. 


Kranevitter tenía la pelota y NADIE a la espalda de la presión rival. El resultado es una salida que no genera desequilibrios y una jugada que no llega en ventaja a los de arriba. Es tiempo de errores y soluciones, de intentar dar con la tecla y de integrar las ideas en el colectivo. Y un ilusionante camino para ver cómo se edifica el nuevo Sevilla. Los fallos son lógicos a estas alturas, y encontrarles el remedio es el mayor reto de un entrenador. La aventura continua. 

MATIAS KRANEVITTER : ASPECTOS OFENSIVOS

by 7/15/2016

Matias Kranevitter abandonó River tras la disputa de la final del Mundial de Clubs entre el FC Barcelona y River Plate. Y lo hizo cometiendo una pérdida de pelota en conducción y tres pases errados en todo el partido. El resto de sus acciones con balón encontraron a un compañero, a lo que hay que sumar que no pegara ni un solo pelotazo en largo. Todos su pases fueron con sentido y no rifados. Hacer esto al enfrentarte a un equipo como el Barça, de los que presionan arriba al rival tras pérdida como pocos conjuntos en Europa y que te someten a un trabajo de desgaste defensivo intenso, supone una carta de presentación bastante interesante.

Aunque es cierto que ni River ni el propio Kranevitter tuvieron en este partido su mejor desempeño del año-más allá de que tanto el equipo millonario compitiera en la medida de sus posibilidades aquel partido como el futbolista dejara patentes sus características principales-, este choque es una buena piedra de toque para acercarse a conocer qué puede ofrecer Matias a un equipo como el Sevilla. 

Por ello adjuntamos, previamente al análisis que desarrollaremos del futbolista, el siguiente video-realizado por Heronumberone-.En él se recogen las acciones que desarrolló Kranevitter frente al Barça en la disputa del cetro mundial de clubs y sirven como introducción de sus características principales de juego.



Nota aclaratoria: Las conclusiones sacadas de este y otros partidos no están basadas en el visionado de vídeos cortos sobre el jugador, sino en el seguimiento completo de los encuentros utilizados para hacer su análisis. Pero, en este caso,  aprovechamos este trabajo realizado por Heronumberone para que la visión sea más clara-como suele decirse, una imagen vale más que mil palabras-. 

¿Por qué hemos comenzado este análisis referenciando este partido y la actuación de Matías en él? Kranevitter llega a Sevilla para ocupar (pelear) la posición de mediocentro-bien en solitario, bien en doble pivote- en el esquema de juego de Sampaoli. Para el nuevo técnico sevillista es de capital importancia que el/los jugador/jugadores que desarrollen esa función en el campo  desde el punto de vista ofensivo estén capacitados en dos cuestiones importantes. La primera, que dominen el juego en corto y el primer pase para dar una salida limpia de balón, y la segunda, que ante presión rival no pierdan su capacidad para jugar en corto y no rifen la pelota ante la posibilidad de robo rival.

Podría decirse que la ubicación que va a ocupar Matias en el Sevilla no es la que más brillo o lustre va a dar al equipo, pero sí que es una de las bases fundamentales sobre las que se apoya el modelo de juego de Sampaoli. La salida desde atrás limpia es muy importante para el técnico argentino y de ahí que hiciéramos hincapié inicialmente en lo observado en Kranevitter ante un equipo tan especial como el Barça, dejando escasas pérdidas y un juego bastante aseado-aunque volveremos sobre estos y otros aspectos importantes para tratarlos con más profundidad en el desarrollo de este análisis-.



No recuerdo exactamente cuando descubrí a Matías, solo sé que fue a los pocos partidos de haber debutado con River en liga argentina. En aquel momento Lanzini era la estrella de un equipo al que le faltaba juego. Kranevitter daba sus primeros pasos jugando de interior en un mediocampo en rombo y ofreciendo al equipo millonario algo con lo que no contaba, la posibilidad de habilitar en mejores condiciones al “10”. Destacaba en él, pese a su juventud, su dinámica y calidad para asociarse, a través de pocos toques y apoyos con bastante criterio para jugar la pelota en un equipo que lo hacía poco.

Desde ahí, Ramón Díaz primero y más tarde Gallardo lo retrasaron y lo colocaron como “5”, dándole un mayor peso en la estructura global del equipo, pero quitándole contacto con la pelota. Su paso por el Atlético de Madrid lo ha llevado todavía a perder más importancia con el balón y de ahí que su salida del club colchonero pueda estar justificada para que se desarrolle en el fútbol europeo y gane presencia en el juego.

Formar parte del once inicial del Atlético no es fácil, es un equipo de los punteros en Europa, bastante asentado en sus conceptos de juego y con un estilo completamente definido. Kranevitter ya no es ese jugador que tenía cierta presencia con la pelota en sus inicios y el conjunto madrileño tampoco se la ha podido ofrecer por sus características como conjunto. Frente a jugadores como Gabi, Saúl, Augusto o Koke, Matías pierde en un aspecto muy importante para el “Cholo”, recorrido a todo campo.


 Kranevitter pasa por ser un futbolista de recorrido no tan amplio como sus compañeros con los que disputaba posición. Quizás sea de esos que hacen menos cosas durante todo el encuentro, pero no por ello que las haga peor. Además, donde podría estar su presencia más justificada, Simeone ha montado una estructura de juego muy definida.

El futbolista argentino no ha sido, en los partidos que ha disputado, una pieza importante en el inicio de juego Atlético. Los madrileños muestran tres mecanismos básicos para dar inicio a la jugada desde atrás, la diagonal del central-generalmente el diestro- al extremo opuesto-generalmente el zurdo-, la salida en conducción por parte de Filipe Luis y el pase de Gabi hacia adelante-o más bien el diagonal hacia banda derecha-.

Estoha repercutido en que Kranevitter, pese a mostrarse frente a sus compañeros como un apoyo para sacar la pelota, no fuese uno de los jugadores trascendentes en ello. Y, claro, para un mediocentro que se posiciona cercano a su defensa, no participar en la salida de balón lo aparta bastante del desarrollo del juego.


Respecto a esto, recomendamos la lectura del artículo “Unfuturo sin Tiago Mendes” de la web Ecos del balón. para ver más detalles relacionados. En él también se ponen de manifiesto algunos aspectos con los que ha tenido que lidiar Matías para su adaptación al Atlético de Madrid y al fútbol europeo, pero que no son la intención de este análisis llevar a cabo. 



Como vimos en la anterior entrega del análisis sobre el juego de Kranevitter, Matías es un mediocentro de carácter defensivo, agresivo y con grandes dotes técnicas para el robo. Ahora acabamos de constatar que su presencia en el inicio del juego del Atlético de Madrid ha sido bastante escasa. Por tanto, podríamos pensar que el tucumano es un futbolista de los que suman poco con el balón en los pies. Sin embargo debemos recordar, también, otros aspectos que hemos considerado en el desarrollo de este artículo. Su posición de debut en River fue la de interior relacionado con el desarrollo del juego y contra el Barça mostró escasas pérdidas y un trato más que correcto a la pelota.

Kranevitter ya no es un futbolista de esos a los que les guste aglutinar posesión de balón y ser referencial para el desarrollo de la jugada, ofreciendo apoyos continuos. Pero tampoco es un futbolista de escaso dominio del pase. Juega mucho más cercano a sus defensores que a los delanteros y su función principal radica en ser un apoyo más en el inicio del juego, para lo que se muestra siempre ofreciendo una línea de pase o metiéndose entre centrales-aspectos que desarrollaba mucho más en River pero que también se han podido ver en el Atlético de Madrid-. 


Cuando la jugada se asienta en campo rival no es nada habitual verlo por delante del balón, mantiene su posición para estar preparado para presionar o temporizar la salida al contragolpe del contrario. Además desde ahí puede ofrecer una línea de pase de seguridad si su equipo no encuentra profundidad en el juego y tiene que cambiar de lado en el desarrollo del ataque. Aunque en el Atlético de Madrid-bajo una estructura de 1-4-4-2 en doble pivote- si se le ha podido ver soltarse en algunas ocasiones, cierto es que sin mucha asiduidad ni continuidad, y atacar espacios por delante del balón-bien entre líneas o incluso en profundidad a la espalda de la defensa-. Esto es algo que en River no se le podía ver casi nunca-por no decir nunca- dado que Kranevitter siempre era la referencia defensiva principal del mediocampo millonario.

Su recorrido a lo largo del campo es corto, pero si se le exige que este aumente está capacitado para hacerlo, no siendo, de todas formas algo habitual en él. 


Analizado su desarrollo táctico en el aspecto ofensivo, tenemos que hablar de sus cualidades técnicas cuando tiene la pelota. Matías es un jugador con escasa utilización de la conducción, es raro verlo correr con el balón en los pies salvo para superar una entrada cuando recibe o le toca salir al contragolpe tras una recuperación del balón. Es un futbolista que, en posesión del esférico, vive principalmente del pase. Su rango es generalmente corto y si puede al primer toque. Juega sencillo y tiene una buena visión de donde se encuentran los compañeros, en especial destaca en este aspecto cuando se siente presionado y los espacios no son grandes-o más bien muy pequeños, rompiendo la presión rival con facilidad-. Su número de pérdidas de balón por partido es muy bajo, y no sólo por este aspecto. Ante presión, siempre busca juego fácil, aunque en pequeñas ocasiones podríamos decir que se quita el marrón de encima, dejando a un compañero en situación complicada. Y esto ocurre porque es extremadamente extraño verle pegar un pelotazo sin sentido.

Destaca también por sus giros con la pelota, protegiéndose de la entrada rival, y por su buena orientación para recibir y calidad en los controles orientados. Conceptos técnicos que, por supuesto, suman para el hecho de que se le vea perder muy poco la posesión. Otro aspecto destacable de su juego son las pisadas del balón. Cuando parece que va a iniciar una carrera, frena y pisa la pelota para sacarla de la zona de ataque del contrario que le presiona. Además tiene un desplazamiento con la pierna izquierda más que correcto, y si se ve obligado a utilizarla, lo hace con gran efectividad.

Pareciera, por todo esto que hemos comentado, que su juego con balón se reduce a salvar la presión o dar pases sencillos en la salida desde atrás, cosa que representa la mayor parte de su desempeño en el juego ofensivo. Pero la cosa no queda aquí, su desplazamiento en largo es más que correcto y está más que capacitado para superar líneas del rival con su pase-aunque no sean las armas de su repertorio técnico que más utilice-. Su visión  aquí hace  aparición para sorprender a muchos con un pase profundo a la espalda de la defensa o una apertura a banda que deja a un compañero con muchos espacios para atacar al equipo contrario, algo que quizás no se esperaba en él por su desarrollo sencillo con el balón.


Repetimos, estas no son habilidades que desarrolle de manera continua en su juego, pero están ahí y hace uso de ellas cuando la situación lo requiere. El mayor porcentaje de su fútbol ofensivo se fundamenta en ofrecer una opción de pase para dar continuidad a la jugada sin acometer pérdidas de balón. Por tanto, concluimos que Sampaoli tiene en Kranevitter no sólo un mediocentro de gran lectura táctica y de excelente técnica defensiva. Con balón, su juego sencillo y casi ausencia de pérdidas le va a dar la opción de tener una pieza importante para que la jugada se inicie de manera limpia, otorgándole además un rápido paso al juego ofensivo cuando recupera la pelota.

La duda que podría aparecer es si, para desarrollar todo esto, su velocidad de ejecución es lo suficientemente alta en un modelo de juego y un campeonato que lo requiere. Pero refiriéndonos al inicio de este artículo, Kranevitter contra el Barcelona  ya lo ha dejado patente- como dijimos al comienzo, dos pases errados y una sola pérdida en conducción de balón fueron sus números aquel día-. Qué mejor ejemplo que ese se podría encontrar.

MATÍAS KRANEVITTER: ASPECTOS DEFENSIVOS

by 7/14/2016

Defender en un equipo de Sampaoli no es hacerlo de una manera estandarizada. El argentino es un uno de esos técnicos a los que les gusta recuperar la pelota rápido y, a ser posible, en zonas avanzadas en campo rival. Dominar el achique de espacios, ser agresivo en los contactos e inteligente en el posicionamiento cerrando líneas de pase y creando superioridades posicionales son aspectos que cotizan al alza -desde el punto de vista defensivo- para jugar como mediocentro de sus equipos. No se trata de correr mucho y meter mucho el pie, esto va más de ser inteligente en la toma de decisiones y dominar en el tiempo en el que se achica y se presiona para el robo al contrario.  Sobre esto podemos decir que Kranevitter es un jugador de los que han dejado muestras que lo conocen. Encima tiene talento defensivo y es agresivo. Pero hablemos de ello y de otras cuestiones más detalladamente a continuación, porque el mediocentro Tucumano, además de encajar en la idea de su nuevo entrenador, es un futbolista con cualidades para adaptarse a diferentes situaciones del juego-no siempre se puede defender arriba y en ocasiones es necesario hacerlo también en campo propio-. 

Kranevitter también tiene grandes cualidades para ser un mediocentro de un equipo más ortodoxo con el juego que se desarrolla de manera más generalizada. 

Al hablar de Matías lo más destacable que se puede decir sobre él es que es un mediocentro que se puede habituar a distintos modelos de juego y posicionamientos dentro del equipo. Así, lo hemos visto  jugar en sistemas donde se ubica como único mediocentro-bien con dos interiores un poco por delante de él o bien guardando la espalda a una línea de tres o cuatro compañeros- o en aquellos que se hacen más fuertes en la zona cercana a la defensa por el centro con la utilización de dos mediocentros.

Es evidente que las funciones a desarrollar al verse acompañado o no por otro futbolista en el habitual doble pivote cambian, pero eso no supone un gran esfuerzo para la interpretación del juego por parte de Kranevitter. Se siente quizás algo más cómodo cuando tiene que actuar como mediocentro único porque eso le da un mayor peso en la iniciación del juego y le hace disminuir su recorrido tanto ofensivo como defensivo para no dejar descubierto el centro del campo. 


Aunque si hablamos de lo que más le gusta, está bastante claro lo que es. Mantener una posición más centrada, apretar las recepciones rivales de espaldas, recibir desde la defensa con espacios que no ocupa otro jugador, teniendo un mayor número de posibles receptores del pase por delante,  y dominar las transiciones. Esos  son aspectos donde el argentino deja más patente sus facultades-los más propios de un 'Cinco' único -. No por ello  ha dejado de  mostrar a lo largo de su carrera que puede dominar con solvencia los conceptos defensivos que se le exigen a un mediocentro más europeo que juega en doble pivote.

La altura del juego tampoco es un problema para él y la dinámica defensiva que tenga el equipo no le resta capacidad para defender. Se adapta bien a un equipo que quiera presionar alto al rival o que se disponga a realizar un repliegue defensivo más bajo y donde se exige un trabajo más posicional.

Muchas de  sus características más importantes aparecen cuando el equipo busca la presión adelantada, donde se muestra muy agresivo sobre los jugadores contrarios que se posicionan de espaldas para recibir el balón, ayudando al achique de espacios adelantado que busca la recuperación rápida de la pelota.


En situaciones defensivas más cercanas a su portería, Kranevitter también deja patente su lectura de permutas defensivas con los centrales y de la posición que debe ocupar en función de las situaciones del juego. Si un compañero suyo sale a banda para tapar una incursión rival, ocupa la posición en el centro de la defensa, si el rival gana altura se mete entre centrales para proteger el área ante posibles remates de los llegadores contrarios e incluso es capaz de trabajar la cobertura en banda, tanto a los laterales como a los interiores en el caso de las transiciones defensivas. Su paso por el Atlético de Madrid ha podido contribuir a que haya mejorado en estos conceptos, toda vez que el colchonero es uno de los equipos europeos que mejor defienden y donde se trabaja con mucha dedicación todo esto de lo que hablamos. 

Podemos decir, por tanto, que no pasa por ser un especialista defensivo en campo rival, sino que defiende bien a todo campo, aunque lo que más le va a pedir Sampaoli es trabajo en la recuperación rápida. 



Observamos que Matías es un mediocentro con gran lectura táctica del juego, de los que saben entender y ejecutar aquello que es más productivo para el equipo cuando tiene que recuperar la pelota. Encima es un futbolista que presenta una muy buena técnica defensiva. Es agresivo en el robo, cuerpea bien con los rivales, utiliza los brazos para ganar posición, se orienta de manera adecuada para intentar anticipar el pase al futbolista que marca y para realizar las entradas-generalmente de forma lateral en la zona que el contrario protege menos cuando tiene el balón- y es rápido en los giros y cambios de posición. A eso le suma una gran concentración en el juego y una posición muy característica cuando quiere ser protagonista de la jugada en defensa. Baja su centro de gravedad flexionando sus rodillas para ganar velocidad de reacción y ocupar mayor espacio defensivo.

Podemos decir que se trata de un mediocentro de carácter más defensivo que ofensivo y gran recuperador, pero no de esos que corrigen habitualmente por capacidad física. No es que Kranevitter no tenga un buen tono físico, que lo presenta-en especial su agresividad defensiva-, sino que es un jugador gran lectura táctica y muy buena técnica defensiva. 

Pese a ello, en el Atlético de Madrid si ha dejado algún aspecto de mejora en la toma de decisiones defensivas. Esto puede deberse principalmente al cambio de rol dentro del equipo. Si bien en River también ocupaba la misma demarcación, el estilo defensivo colchonero tiene diferencias palpables con el del equipo millonario argentino. Cuando le ha tocado pasar fases del encuentro más replegado y donde es más importante el posicionamiento y el desarrollo táctico, hemos podido notar en Matías pequeñas lagunas en algunos momentos, derivadas del no entendimiento, todavía, de los conceptos defensivos del Simeone. 

Estas situaciones han sido el seguimiento defensivo prolongado en la presión del rival cuando salta de línea, mientras que sus compañeros no le acompañan en ese trabajo, obligando a un jugador de banda a cerrar excesivamente y quedarse, en ocasiones, demasiado lejos de sus compañeros de mediocampo y cercano a sus centrales-lo que coloquialmente se conoce meter el culo delante de la defensa- dejando un espacio a la espalda de sus compañeros de centro del campo demasiado grande. 


Quizás donde todavía le puede costar más adaptarse al juego europeo es en situaciones de repliegue defensivo más intensivo o cercano a su propia portería. Aunque, considerando, que Sampaoli apuesta por un modelo donde la línea defensiva está alejada del área, la presión en campo rival es intensa y se busca la recuperación rápida de balón, estos desajustes en los que debe crecer son bastante menos problemáticos de lo que podrían ser en un equipo con un concepto defensivo más estándar.

Defensivamente, Kranevitter pasa por ser un mediocentro que domina los conceptos que quiere el nuevo entrenador sevillista, que es agresivo y que muestra una gran facilidad para recuperar la pelota en situaciones de achique de espacios. Por eso no extraña que haya sido una pieza por la que el Sevilla haya puesto bastante intención en firmarla.

Para finalizar os dejamos un vídeo que se puede encontrar en Youtube donde se pueden ver sus facultades defensivas en el robo-además de algunas acciones con balón-.


 Nota adicional: En un par de días analizaremos el juego de Kranevitter desde el punto de vista ofensivo.

ANÁLISIS HIROSHI KIYOTAKE

by 6/29/2016
Si me preguntan qué es lo que ha podido ver el Sevilla en Kiyotake para acometer su fichaje o cuáles son las características que han llamado la atención sobre él para que la dirección deportiva sevillista cerrara su contratación, la respuesta es sencilla. El perfil de futbolista que muestra Hiroshi encajaba a las mil maravillas con el tipo de mediapunta que gustaba a Unai Emery. 

¿Descarta esto que su acoplamiento y desarrollo en el modelo de juego de Sampaoli no sea factible? Toda vez que el conjunto de Nervión, sabida la salida de su anterior técnico, ha seguido manteniendo el interés en su incorporación, cabe pensar que el nuevo entrenador sevillista ha dado el visto bueno a las condiciones que ofrece el menudo atacante japonés.

El Sevilla, a la vista del análisis sobre el juego y las condiciones técnicas y tácticas de Kiyotake, habría firmado para Unai Emery un jugador muy de su gusto, es decir un ofensivo que no se desvincula de la gestión del juego y que permite un gran desahogo a sus mediocentros. Porque Hiroshi no es un medio centro de carácter organizador, más bien es un mediapunta de esos que ofrecen muchos apoyos y al que gusta participar en el juego tocando muchas veces la pelota.

Queda ver cuál es la utilización que va a darle Sampaoli, que ya manejó un jugador de características no muy diferentes a las de Kiyotake en la figura de Valdivia. Y quizás ahí pueda estar la clave de que el Sevilla haya incorporado al ex del Hannover para la próxima temporada, aún con el cambio de entrenador que se ha producido.


Como todo buen mediapunta de origen asiático uno espera encontrar en ellos una buena calidad técnica. E Hiroshi no decepciona en ello, mostrando, aun siendo diestro, un buen manejo de su pierna izquierda. Es un futbolista de un gran repertorio en las acciones del juego, pero más que un regateador-arte que no rehúsa utilizar si es necesario- su principal virtud es el pase. El dribbling, más que un arma de uso continuado, es un recurso que lleva a cabo cuando no tiene opciones para dar continuidad al juego mediante la conducción o el pase.

Su gama de pases es variada y suele jugar mucho a un toque, sobre todo en las zonas del campo cercanas a su propia portería. En esa parte del campo sus recepciones generalmente son de espaldas, apareciendo para dar un apoyo y ofrecer superioridad numérica frente al rival que presiona. Desahoga en la presión y se mueve para ofrecer una línea de pase adicional y que la ventaja posicional surta efecto.  Le gusta entrar en contacto con el balón y ayudar en la progresión ofensiva desde atrás.

En zonas más avanzadas ofrece un porcentaje de pases más elevado hacia adelante y se apoya en el juego mediante paredes para lograr que el equipo gane altura en el ataque. Su visión de juego para dar el último pase es muy alta y tiene un especial tacto para romper defensas adelantadas si algún compañero le ofrece un desmarque al espacio. De la calidad de sus pases profundos genera bastantes ocasiones de gol.

La otra parte de las situaciones de gol que origina proceden de los centros laterales. Aunque, como veremos más adelante en este análisis, no suele ser un jugador de gran presencia en las bandas, sí que presenta una gran calidad en los balones colgados al área cuando se deja caer por los costados. A eso hay que unirle un gran golpeo en el balón parado, tanto en faltas indirectas o córners y lanzamientos directos a portería. Se puede decir de él que su calidad en los golpeos le convierte en un muy buen lanzador de balón parado, con un centro que cae con mucha fuerza a la altura adecuada para el remate. 

Su gran aval como futbolista es  su visión de juego y calidad en los desplazamientos desde los que produce una gran cantidad de ocasiones de gol. Pasa por ser uno de los jugadores de la Bundesliga que mayor promedio de ocasiones fabricó  por partido la temporada pasada pese a que, como constataremos más adelante, su presencia en el juego no sea constante y haya estado en un equipo que ha descendido de categoría.

Técnicamente presenta un lunar importante en el juego aéreo, derivado de su físico menudo. No es un futbolista al que le gusten los choques pero tiene un buen manejo de su cuerpo para proteger el balón en situaciones de acoso. Aunque, antes de verse demasiado acosado, prefiere dar continuidad al juego pasando a un compañero. Otro aspecto donde se pueden detectar algunas lagunas es en el tema de los controles, quizás porque su concepto de juego es el de dar la máxima continuidad a la jugada y tocar de primeras en situaciones donde los espacios no son elevados. Bajo presión su calidad en los controles del balón se resiente.

Defensivamente tampoco es un futbolista que destaque por su aportación en los robos o recuperaciones, pero en parte se deriva de la libertad que le otorgan sus entrenadores para trabajar poco en la fase defensiva y ser una opción por delante del balón para dar salida al contragolpe. En este aspecto habría que verlo cuando, como pasará con Sampaoli, se vea obligado a no desentenderse de la activación rápida en la presión cuando su equipo pierde la pelota. Es rápido en espacios cortos y eso, con la mentalidad adecuada, es un plus a tener en cuenta a la hora de presionar justo después de la pérdida. 



Hiroshi es un jugador de gran vocación ofensiva pero no de los que juega exclusivamente en el último tercio del campo. Si bien, sus acciones en las cercanías del área rival son las que mejor lo definen, es un futbolista de los que no se desentienden del desarrollo del ataque de su equipo. Pero no por ello podemos decir que sea un organizador del ataque ni un gestor del juego, más bien es un apoyo para facilitar la elaboración del ataque. 

Es un socio para los mediocampistas y un asistente para los atacantes.  Es decir, la función que le hemos visto desarrollar en Hannover es la de nexo o pegamento dentro del equipo desde los más retrasados  que tienen que gestionar la creación y los más adelantados que tienen que finalizar las jugadas.

Es un jugador que se desenvuelve con mayor alegría en el carril central, no por ello dejando de lado eventuales apariciones por banda-aunque estas son generalmente para facilitar el avance cuando juega una pared en zona central-. Le gusta más aparecer por dentro, asociarse, desbordar o asistir desde ahí que correr la banda y centrar o buscar la diagonal a portería. 

Desde el punto de vista táctico destacan en él dos aspectos fundamentales y que lo convierten en un mediapunta algo atípico, demasiado involucrado en la ayuda a sus compañeros más que en las situaciones de gol. Al igual que Ever Banega era un mediocentro de características muy especiales, con capacidad de desborde, y que gustaba de estar siempre presente en el juego saliendo de posición con mucha asiduidad, Kiyotake actúa de una manera no tan natural para ser mediapunta.

El primer aspecto que llama la atención de Hiroshi es el amplio recorrido que tiene en el terreno de juego. Se involucra tanto en la recepción del pase desde la defensa como en la ayuda de la gestión del ataque en zona de creación, para terminar apareciendo en zonas más naturales en un ¨10”, como es de ¾ hacia adelante para asistir o llegar a portería. 

Si bien, es cierto que su modus operandi es diferente en la zona del campo en la que participe. Es un jugador de gran movilidad y buen sentido táctico, sabiendo tomar las decisiones adecuadas en función de la altura de juego. En zonas cercanas a portería propia sus participaciones suelen ser de espaldas, para originar superioridad numérica en la salida de balón. Es posible, incluso, que aparezca por detrás de los mediocentros para ser el receptor del primer pase desde la defensa. Allí ofrece un apoyo y se mueve para ofrecer una línea de pase.

Ya instalado en campo rival, su rango de pases cambia y suelen ser más verticales, buscando ganar profundidad. Igualmente su movilidad es alta y le gusta tener siempre la opción de participar. En esta zona ya suele jugar más de cara a portería, teniendo muy buena orientación para la recepción del pase de un compañero y buena lectura para buscar recepciones libres entre líneas, si es posible.

En la zona final del campo es mucho más agresivo con el pase que sin balón. Tiene una visión de juego bastante potente para encontrar los desmarques de ruptura de los compañeros, gracias  a su movilidad y apoyos y capacidad para encontrar espacios no ocupados por rivales. Sin embargo, Kiyotake, no es un jugador de los que ataque de forma contundente las zonas de remate, prefiere buscar situaciones de segundo palo o zona de rechace. 


El segundo aspecto que destaca en el juego ofensivo de Kiyotake es su ubicación  por detrás de la línea de balón cuando su equipo gana profundidad en el ataque. No es un jugador que destaque por sus desmarques al espacio, todo lo contrario, e incluso cuando el balón alcanza zonas adelantadas del campo, él se ofrece por detrás para otorgar una línea de pase en caso de no poder progresar en el ataque. Todo ello parte de su característica  de juego fundamental, la de entrar en contacto con el balón.

Su fútbol no es de aprovechamiento de los espacios a la espalda de la defensa rival, es de búsqueda de apoyos y de posiciones entre líneas. Y cuando el juego avanza prefiere ver todo de cara para, desde ahí buscar, asociarse con un compañero o asistir con un pase profundo al delantero. Como decíamos con anterioridad, su agresividad ofensiva radica fundamentalmente en el pase y no en la llegada o la carrera a la zona de remate.

Esta temporada lo hemos visto partir de una posición de delantero en defensa en un 1-4-4-2


Y a la vez, cuando su equipo estaba ya asentado con la posesión del balón en campo rival, tirarse muchos metros atrás para tomar parte del ataque desde el pase, sin atacar la zona de remate de manera asidua. 


Liviano, móvil, preciso en el último pase, ayudante en la gestión del juego y con calidad en los desplazamientos y el balón parado, debe crecer en tener una mayor consistencia en el juego y en agresividad defensiva. Pero viendo que Sampaoli será su entrenador, el técnico le va a poner las condiciones propicias para que evolucione en los aspectos que menos domina. Jugar en un equipo, como se presupone que será el Sevilla, agresivo tras la pérdida y dominante y con carácter vertical en el juego ofensivo le deben llevar a completarse  como futbolista y ser de gran ayuda para la temporada que arranca en el cuadro de Nervión.

Su adaptación a estos dos aspectos del juego capitales para su nuevo entrenador serán principalmente los que vayan a marcar su rendimiento como sevillista. Si acepta el reto de crecer en ellos, cualidades tiene para ser un jugador bastante utilizado por Sampaoli y para gustar a su nueva afición. 
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