Mostrando entradas con la etiqueta Sampaoli. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sampaoli. Mostrar todas las entradas

LA EVOLUCIÓN DEL SEVILLA DE SAMPAOLI

by 12/02/2016

Nunca ha sido fácil pedir tiempo en un deporte en el que los segundos marcan la diferencia entre el acierto y el error. Menos aún cuando el equipo viene de años de títulos y tiene tanto temor a lo desconocido. Y Jorge Sampaoli y Juan Manuel Lillo simbolizaban a la perfección ese miedo. Y no precisamente por falta de prestigio internacional, sino por una idea de juego que han vendido cientos y han cumplido solo algunos elegidos. El sevillismo es una afición incrédula. No cree en el paraíso sin esfuerzo, y desgraciadamente, el fútbol está repleto de intelectuales con la receta mágica en los bolsillos, maestros del engaño. Y por qué no decirlo, la patria nervionense no termina de acostumbrarse a jugar sin extremos que pisen la cal y dos delanteros en el área cazando remates.

También suma la caricaturización que se ha hecho de Lillo a nivel nacional. Desconozco si el problema es el lenguaje, o es el camino más sencillo para que muchos camuflen su ignorancia, pero la realidad es que algunos se permiten el lujo de no escucharle, y peor aún, una pretensión bastante estúpida de ridiculizar lo que dice. Esa maldita venda de quien cree que lo sabe todo y no quiere "que le cuenten milongas".

Pero Sampaoli y los suyos siempre han sido fieles a sí mismos. Hay que hacer ciertas puntualizaciones para que no se confundan dos conceptos que a veces no se usan como debieran. Estilo de juego y modelo de juego. El estilo se relaciona con el tipo de juego al que pretende aspirar el equipo (combinativo, directo), "es la marca personal del entrenador (o del club) que se repite en el tiempo. El ADN". (Crespo, 2014). El modelo es la forma que tiene de conseguirlo. "La concepción de un modelo de juego deberá atender a la especificidad de las características de los jugadores del equipo, de forma que puedan exprimir natural y eficazmente sus propias capacidades. Uniendo y sincronizando todas esas capacidades, se establece la posibilidad del equipo para responder como un todo ante las diferentes situaciones de juego" (Castelo, 2008). Sampaoli no ha rectificado en su estilo, sigue siendo el mismo desde que llegó, lo que ha ido adaptando ha sido el modelo, como hacen todos los entrenadores del mundo. Porque los modelos, al fin y al cabo, tienen que ir adaptándose a los jugadores, a las situaciones, y a una evolución que no se puede predecir, aunque se pueda encaminar. Se trata de pulsar las teclas, aproximativas, que permitan al entrenador y al equipo conseguir lo que se quiere y competir mientras lo hace.

El propio Juanma Lillo hablaba de crear estructuras a principios de temporada: "Todo lo que construyas estructuralmente es para que eches mano de ello coyunturalmente (...). Vas generando estructura para que en cada momento, coyunturalmente, estés en la mejor disposición de asumir eso". Las estructuras potencian a las individualidades, porque construyes un hábitat en el que puedan ser ellos mismos, y partir de ahí, acercarse al resto. Las sinergias entre jugadores que sienten lo mismo terminan surgiendo, pero el entrenador tiene en sus manos facilitar el camino, no poner piedras. A finales de Julio ya hablaba sobre el tiempo que precisa la complejidad de la idea, no solo para que la asimilen, sino para que lleguen a sentirla. Prescindir de ese espacio es un riesgo habitual en un deporte en el que prima la inmediatez, por eso hay entrenadores cesados a los 2 meses con contratos a 3 años. Y el tiempo ha merecido la pena, porque el Sevilla sigue inmerso en su proceso de evolución. Samir Nasri matizó muchas cosas, y parece que todos tienen la oportunidad de hacer lo que quieren. Las estructuras no son cárceles, sino prolongaciones del talento individual al servicio de una causa colectiva. Que el "yo" desaparezca en favor del "nosotros" sin que se sienta cohibido. A veces de acciones individuales surgen principios colectivos. El jugador debe saber no solo lo que tiene que hacer, sino lo que hace el compañero. Y asimilar todas esas cosas lleva tiempo.

El equipo de Jorge Sampaoli ha asentado un esquema -que no tiene miedo en modificar en función del rival o de las necesidades -. El 1-3-3-3-1, con Rico en portería; Mercado, Pareja y Rami en línea de 3, Mariano, N´Zonzi y Escudero en el siguiente escalón, Vitolo, Nasri, Franco Vázquez coronando la zona de mediapuntas y Vietto en punta. Más los recursos puntuales que puedan ofrecer otros futbolistas. La línea de 3 centrales permite a N´Zonzi recibir más arriba, y por tanto redistribuir mejor los espacios (3+2 en salida sobre el que se articula una superioridad posicional). El Sevilla se quita metros de creación y suma a N´Zonzi + Nasri en la línea donde presiona el rival, lo que abre más oportunidades para sortearla. Si los 3 de atrás se han convertido en el sostén de N´Zonzi y Nasri, los laterales no paran de ofrecer soluciones. A los medios, porque siempre encuentran una línea pase en banda, y a los extremos, porque doblan sus posiciones liberándolos de la marca del lateral o la centran, liberándolos de la de los mediocentros rivales. El objetivo es que Vitolo tenga espacio y tiempo para correr. El Mudo y Nasri son los grandes precursores del ritmo. Nasri porque está en todas partes, y eso activa a todos, y el Mudo porque lo acelera y desacelera en cada conducción. Y Vietto es el complemento ideal para cualquier sociedad, el amigo de todos. El principal problema del Sevilla es que, de momento, no terminan de aprovechar los movimientos dentro-fuera de Vietto, porque nadie ocupa su lugar y la zona de remate queda despoblada.

Los problemas en salida no han desaparecido, pero si han surgido soluciones. El Sevilla encuentra la manera de saltarse la presión del rival, bien en combinaciones cortas, bien en balón directo y presión a la zona de recepción para juntarse muy arriba. Y con la idea por encima de todo. Todavía el juego es discontinuo, hay tramos en que cuesta mucho hilarlo, pero han conseguido sobreponerse a la baja de Nasri con un nivel de efectividad excelso. Y eso es fruto de un trabajo estructural que posibilita muchas cosas. Y una dirección de campo inmaculada que siempre consigue cambiar las dinámicas del juego. No hay estrategia que no pueda moldearse y adaptarse al contexto. Falta que jugadores como Correa, Kiyotake o Ben Yedder puedan generar soluciones en contextos muy determinados, cuando el equipo transite más que elabore, y que permitan sumar variantes a un modelo poblado de recursos. De momento, el Sevilla cada vez se parece más a lo que quiere el cuerpo técnico, y eso es el síntoma más determinante de la buena dirección del proyecto. Salud y fútbol. Y disfruten, que es la clave de todo.

EN EL NOMBRE DE NASRI

by 9/28/2016

El Sevilla de Jorge Sampaoli ayer se pareció un poco más a la idea que el entrenador tiene en mente. Mostró dos versiones y evidenció carencias y defectos, pero al menos dió varios pasos hacia adelante y se vio menos sujeto. 4 puntos de 6 y una pelea en mente, alcanzar los octavos de final de la máxima competición continental. 

Jorge Sampaoli trabajó sobre un 1-4-1-3-2 con N´Zonzi de ancla y Nasri - Franco Vázquez por delante. En la primera mitad el Sevilla hizo la presión en bloque bajo y permitió salir al Olympique de Lyon, que lo hacía con una facilidad increíble. El Lyon no fue a presionar arriba, pero vivía con comodidad en el bajo ritmo que le imprimió el Sevilla al partido. Y con Tolisso y Fekir se bastaba para encontrar la profundidad ante un equipo que no sabía cómo defenderse. El déficit de la primera mitad parte de una serie de circunstancias bastante claras:

1 -  El Sevilla no presionaba arriba: Líneas muy separadas. El equipo no encontraba comodidad en la presión, llegaban tarde a todas las marcas y no fueron capaces de organizarse. Si el Sevilla no presiona arriba y los interiores son Nasri y Franco Vázquez -no recuperaban posiciones-, el equipo sufre muchísimo en cada pérdida. La distancia entre N´Zonzi y el siguiente escalón era insalvable y repercutía tanto en posicional -pocos receptores habilitados- como en repliegue -llegaban siempre tarde a las ayudas-. 

2 - El juego posicional sigue sin funcionar: Dentro del modelo de juego de Sampaoli, el juego de posición tiene una importancia capital. En el partido frente al Lyon, el momento más complicado del Sevilla coincidió con aquél en el que se le exigía una mayor fluidez en estático. El Lyon dejaba iniciar al Sevilla y el equipo de Sampaoli seguía encontrando infinitas dificultades para conseguir un ataque organizado. Escudero centrado con Vitolo bajando a recibir era casi la única opción que tenía el Sevilla para salir desde atrás. 

¿Qué cambió para que el Sevilla hiciese los mejores 45´desde que Sampaoli llegó a Nervión? Cambiaron varias cosas, pero me gustaría destacar algunas por encima de otras:

1 - Nasri se emparejó con N´Zonzi y Franco Vázquez adelantó 15 metros su posición: Samir Nasri retrasó su posición en la segunda parte y el Sevilla ya conseguia salir más fluído. El jugador francés juntó a todos, el equipo se comprimió y se lograban articular las combinaciones. Así llegó el gol, pero el Lyon conseguía profundizar por dentro a poco que apretase. Y ante esa circunstancia, Jorge Sampaoli tomó la mejor decisión posible: meter a Iborra.

2 - Cambio de Iborra. Base Iborra - N´Zonzi por detrás de Nasri: Fue el cambio que aseguró la victoria. Avisábamos en la primera mitad del desequilibrio que el Sevilla tenía en el centro del campo, de la distancia entre las líneas y de la ausencia de retorno defensivo de los interiores. Sampaoli metió a Iborra con N´Zonzi, se protegió por dentro y el Sevilla ganó altura. Tiró 20 metros más arriba la presión, robaba en zonas determinates y se eliminaba una dificultad, la de salir jugando desde atrás. 

3 - Juego de transiciones, garantía del Sevilla de Sampaoli: Lo hemos dicho en incontables ocasiones. El Sevilla se siente mucho más cómodo cuando roba la pelota que cuando tiene que organizar los ataques. Nasri tenía un bloque por detrás y empezó a hacerse dueño del partido. A su implicación se le unió un manejo de los tiempos increíble, y unos cambios de ritmo que rompieron el sistema defensivo del equipo dirigido por Bruno Génésio. Nasri la pidió y el partido acabó para el Lyon. El jugador francés absorbió la pelota, la gestionó con soltura y dinamismo y fábrico sociedades con todos los atacantes del Sevilla. Y cuando consigues conectar con Vitolo - Vietto - Ben Yedder - Escudero - Mariano las oportunidades se multiplican. 

Al Sevilla se le pedía un paso adelante y ayer lo dio. Al equipo le queda muchísimo y es normal que en el camino de construir el modelo haya que moldear la idea. La competición te exige tomar direcciones que no estaban en la cabeza a fin de que el equipo compita mientras se desarrolle. Hay instrumentos para creer. El equipo irá en ascendencia a medida que todo el sistema se vaya articulando. Hay entrenador, hay cuerpo técnico y hay jugadores. Sampaoli dijo ayer algo importante: "los jugadores están reaccionando en lugar de accionando". El futbolista, ante las preguntas que plantea un partido, todavía reacciona. No hace lo que siente, sino lo que aprende. Y eso implica tiempo en la toma de decisiones. A medida que los jugadores conviertan las experiencias que se trabajan en los entrenamientos en hábitos de conducta todo será mucho más fluido. Todas las ideas tienen un proceso y hay que respetar los tiempos. 

PD: Cristina Quicler/ AFP / Getty images.

MÁS EMPUJE QUE FÚTBOL

by 9/11/2016

El Sevilla FC de Jorge Sampaoli sigue avanzando en el tortuoso camino de hacerse (y sentirse) un equipo. El fútbol, y con el la construcción de los modelos de juego, no es otra cosa que llevar al a su máxima expresión la fórmula de prueba y error, y Sampaoli sigue tocando teclas hasta que la melodía le convenza. Ante Las Palmas, el Sevilla FC exhibió los enormes defectos que aún arrastra, y las virtudes que ha conseguido potenciar (de las que ahora hablaremos con algunas necesarias puntualizaciones). 

El equipo de Quique Setién viene de un inicio de campeonato realmente apabullante. Con los sinos de un conjunto trabajado y metódico, el equipo amarillo conoce a la perfección sus capacidades y sabe también disimular sus defectos, o al menos reducir las opciones rivales de atacarlos. En juego compiten contra casi cualquiera, el problema es que en el fútbol, en un porcentaje elevadísimo, el peso de las individualidades decanta muchas veces la balanza. Y el Sevilla, que de momento fútbol tiene poco, sí que tiene jugadores súper determinantes para poder ganar mientras aprende a encontrarse,

La primera mitad fue una película de terror. N´Zonzi no es mediocentro, y ni mucho menos está capacitado para valerse por sí mismo en un rol tan complejo. En esa zona se precisa a un jugador mucho más plástico, con más velocidad en el giro y que sea capaz de generar dinamismo. Si el Sevilla no es dinámico en la base, el equipo se pierde en pases horizontales y falta de ritmo y el rival tiene tiempo sobrado para organizarse. Y eso pasaba. N´Zonzi recibe, pero le cuesta orientar bien el cuerpo en una posición en la que hacerlo, y además con velocidad, lo es todo. Dos segundos de más en orientar la jugada y el rival te come en la presión. ¿Situación? Quien tiene que sacar la pelota, que no es precisamente docto a la hora de batir líneas, se encuentra en una compleja encrucijada en la que no tiene tiempo ni espacio para decidir. Balón atrás y comienza el bucle. Esa ausencia de dinamismo la camufló un poco Nasri cuando centró su posición -pasó del extremo izquierdo el interior- y se acercó a pedirla. A la ausencia de dinamismo se le unió un centro del campo que jamás replegaba tras pérdida. No había presión, ni intensidad, y cada balón perdido era una oportunidad de hacer daño para la UD Las Palmas, que a los mandos de Roque Mesa demostró ser uno de los equipos que mejor interpreta el contragolpe del campeonato. Al lado de Ganso pasaban como aviones, y N´Zonzi, que es todo menos un Busquets, no sabía ni por donde le venían. Sampaoli se vio obligado a hacer ciertos reajustes y el equipo ganó presencia, y sobre todo, seguridad. 

Pero quien realmente permitió al Sevilla vivir en campo contrario, como tantas otras veces, fue Víctor Machín. ¿Qué le da Vitolo al Sevilla? Hay algo que le da y que no debería ser tan necesario, y se trata de llevarlo 20 metros más arriba. Son circunstancias que el Sevilla tiene que aprender a gestionar de una forma más coral y no como producto de beneficios individuales. Es evidente que las individualidades van a sacarte de muchos apuros, pero no debe ser la constante sobre la que se asiente una idea. Cuando el Sevilla reduce el campo a lo largo se encuentra mucho más cómodo, porque logra conectar con los de arriba. Sarabia y Vitolo activaron a los laterales porque consiguieron arrastrar marcas rivales y liberar espacios exteriores, y el Sevilla lograba profundizar. La profundidad se conseguía mucho más por empuje que por mecanismos asentados de progresión en el juego, y la fe, y la fortuna, tomaron cuerpo con una remontada en los últimos 5 minutos de partido. 

Mientras tanto, 7 puntos de 9, un buen comienzo para un equipo que aún está tratando de construirse. Muchas emociones y una cierta inestabilidad que esperemos que no impaciente a la grada. Esto lleva tiempo, señores, y el fútbol, tarde o temprano, complementará a la fe.

PD: Fotografía de CRISTINA QUICLER/AFP/Getty Images

SEVILLA - SANTA FE: LOS ERRORES DEL JUEGO DE POSICIÓN

by 7/20/2016

La pretemporada del Sevilla avanza y ya somos capaces de observar algunos detalles interesantes que marcan la línea de trabajo de Jorge Sampaoli (análisis Sevilla - River Plate). El juego de posición empieza a instaurarse como punto clave del modelo , y también los lógicos errores que derivan de llevar a la práctica un concepto del juego tan complejo. Se han firmado perfiles para desarrollarlo, pero tienen que aprender a sentirlo. Sacar conclusiones exageradas no es nuestro estilo, pero sí que estos partidos de pretemporada nos enseñan quién está preparado y a quién le falta mucho para asimilar los conceptos del juego posicional. 

Si analizamos la plantilla del Sevilla, parece innegable concluir que buena parte del talento asociativo está en las posiciones de arriba. En defensa, salvo Pareja, ninguno es especialmente docto a la hora de establecer relaciones con balón. De ahí que los mecanismos deban pulirse muchísimo, para que la pelota llegue en buenas condiciones a los hombres que tendrán en sus botas la capacidad de ser resolutivos. Y para que esa situación se produzca, la jugada tiene que nacer en buenas condiciones. Es muy difícil elaborar un ataque si la pelota no llega limpia desde atrás. 

Al Sevilla se le vieron ayer tres mecanismos de salida. De una parte, balón en largo de Soria buscando el perfil izquierdo -potenciado con la entrada de Iborra-. Conducción de Nico Pareja con Kranevitter como primer receptor. Y laterales ocupando posiciones centrales con extremos muy abiertos que venían a recibir -con especial atención a Konoplyanka- (un concepto que ya trabajó Pep Guardiola en el Bayern Münich). Pero de todos esos mecanismos (al que le sumamos algunas pérdidas de Kolo en pases verticales), queremos centrarnos en las salidas en conducción. Es evidente que Nico Pareja es el central más preparado del Sevilla para asumir la salida de balón. En muchos momentos, será Kranevitter quien se incruste entre centrales -abiertos- para generar superioridad, y en otras será Pareja quien conduzca, fije y divida abriendo un universo de posibilidades por delante. 

Pero en todas esas situaciones tiene que haber un denominador común, el apoyo. El Sevilla jugó ayer con "Mudo" Vázquez y Joaquín Correa como pareja de interiores, con Kranevitter de 5. Ya avisamos del problema de Correa para ofrecer el apoyo, argumentando que son pocas las veces en las que lo prioriza a la ruptura. Vázquez, si algo demostró ayer, es que prefiere recibir la pelota mucho más adelante. Se ofrece, pero lo hace más por obligación que por convencimiento. 


En la imagen anterior Kolo conduce y atrae marca, Kranevitter cierra posible pérdida ocupando su posición, pero no hay ni un solo apoyo interior que permita la progresión de la jugada. El éxito en la jugada depende de un balón en largo. En la siguiente captura, más de lo mismo. Nueva salida en conducción por la izquierda y ni un solo ofrecimiento por dentro de los interiores. Distancia entre líneas  -riesgo ante posible pérdida, equipo partido-, y falta de oportunidades para llegar arriba desde atrás. 


Y la siguiente captura es el ejemplo perfecto de cómo un equipo se niega a sí mismo la superioridad posicional. Kranevitter tiene la pelota, laterales muy abiertos, presionado por un doble 9, y ninguno de los interiores ofrece el apoyo a la espalda de esa presión rival. 


Kranevitter tenía la pelota y NADIE a la espalda de la presión rival. El resultado es una salida que no genera desequilibrios y una jugada que no llega en ventaja a los de arriba. Es tiempo de errores y soluciones, de intentar dar con la tecla y de integrar las ideas en el colectivo. Y un ilusionante camino para ver cómo se edifica el nuevo Sevilla. Los fallos son lógicos a estas alturas, y encontrarles el remedio es el mayor reto de un entrenador. La aventura continua. 

EL COMIENZO DE LA ERA SAMPAOLI

by 7/17/2016


Arrancó el Sevilla de Sampaoli con dos horas de retraso sobre lo esperado. Pero no por ello restó la ilusión de muchos en seguir su puesta en escena. Los sevillistas que aguantaron el tirón se acostaron sobre las 6:15 de la mañana con un buen regusto ante lo visto en el primer partido-y tras escasos entrenamientos-de una nueva época que apunta a tener poco que ver en el juego con la recientemente vivida de la mano de Unai Emery.

El nuevo técnico sevillista puso en la palestra, ya el primer día, algunas de sus ideas básicas: la defensa de tres centrales, el mediocampo en rombo y los extremos a pierna cambiada. Pero no fue, como es normal en él, esclavo de su sistema y probó variantes en doble pivote o con defensa de  cuatro atrás. La era Sampaoli se iniciaba con un 1-3-4-3 de corte Cruyffista- como me comentaba Felipe Araya (@Felipeavr en Twitter)-  donde Kranevitter era lo más destacable a nivel individual en el primer tiempo ejerciendo de pivote único. El argentino dejaba patentes sus características:  juego fácil-batiendo líneas en más de una ocasión- y mucha tendencia a la presión y a defender hacia adelante, aunque sus compañeros no le acompañaban siempre y eso no supo terminar de entenderlo. Ya comentó en rueda de prensa Sampaoli que es necesario que trabaje en ello para entender este modelo de juego al que no está habituado. 

Sorprendía también Iborra en el vértice superior del rombo, jugando muy a lo Bakero en el Dream Team, apariciones en zonas intermedias para hacer descargas a un toque y atacar el área desde segunda línea- ¿veremos  aún una nueva adaptación de Vicente en su juego desde la mediapunta?, ahí queda la pregunta-. La presencia en la segunda parte de Correa en esa posición también llamó la atención en lo individual, pero por un comportamiento diferente. El tucumano mostró una velocidad en el giro que Iborra no tiene y una capacidad para asociarse hacia adelante y activar a sus compañero de ataque que gustaron bastante.

Pese a que el Sevilla tuvo buena actitud y gustó por momentos mucho, queda todavía mucho trabajo por hacer-como no podría ser de otra forma-. La presión adelantada se mostró desorganizada en muchos momentos, unos van otros quedan y el equipo no subió conjuntamente, en posesión de balón el equipo fue más vertical de lo que terminará siendo y la línea de tres defensas se mostró bastante desorganizada en muchas fases del partido, con problemas a su espalda o defendiendo centros laterales, y dejando cierta distancia entre líneas que se irá corrigiendo.

Como bien comentó Sampaoli al final del encuentro, buenas sensaciones,  actitud en los jugadores pero la idea todavía tiene que asimilarse e interiorizarse. Es demasiado pronto para que ya lo estuviera, por lo que no es nada preocupante que existan muchos desajustes.  El Sevilla mejorará con el trabajo, pero su presentación puede decirse que fue más que positiva.

MATIAS KRANEVITTER : ASPECTOS OFENSIVOS

by 7/15/2016

Matias Kranevitter abandonó River tras la disputa de la final del Mundial de Clubs entre el FC Barcelona y River Plate. Y lo hizo cometiendo una pérdida de pelota en conducción y tres pases errados en todo el partido. El resto de sus acciones con balón encontraron a un compañero, a lo que hay que sumar que no pegara ni un solo pelotazo en largo. Todos su pases fueron con sentido y no rifados. Hacer esto al enfrentarte a un equipo como el Barça, de los que presionan arriba al rival tras pérdida como pocos conjuntos en Europa y que te someten a un trabajo de desgaste defensivo intenso, supone una carta de presentación bastante interesante.

Aunque es cierto que ni River ni el propio Kranevitter tuvieron en este partido su mejor desempeño del año-más allá de que tanto el equipo millonario compitiera en la medida de sus posibilidades aquel partido como el futbolista dejara patentes sus características principales-, este choque es una buena piedra de toque para acercarse a conocer qué puede ofrecer Matias a un equipo como el Sevilla. 

Por ello adjuntamos, previamente al análisis que desarrollaremos del futbolista, el siguiente video-realizado por Heronumberone-.En él se recogen las acciones que desarrolló Kranevitter frente al Barça en la disputa del cetro mundial de clubs y sirven como introducción de sus características principales de juego.



Nota aclaratoria: Las conclusiones sacadas de este y otros partidos no están basadas en el visionado de vídeos cortos sobre el jugador, sino en el seguimiento completo de los encuentros utilizados para hacer su análisis. Pero, en este caso,  aprovechamos este trabajo realizado por Heronumberone para que la visión sea más clara-como suele decirse, una imagen vale más que mil palabras-. 

¿Por qué hemos comenzado este análisis referenciando este partido y la actuación de Matías en él? Kranevitter llega a Sevilla para ocupar (pelear) la posición de mediocentro-bien en solitario, bien en doble pivote- en el esquema de juego de Sampaoli. Para el nuevo técnico sevillista es de capital importancia que el/los jugador/jugadores que desarrollen esa función en el campo  desde el punto de vista ofensivo estén capacitados en dos cuestiones importantes. La primera, que dominen el juego en corto y el primer pase para dar una salida limpia de balón, y la segunda, que ante presión rival no pierdan su capacidad para jugar en corto y no rifen la pelota ante la posibilidad de robo rival.

Podría decirse que la ubicación que va a ocupar Matias en el Sevilla no es la que más brillo o lustre va a dar al equipo, pero sí que es una de las bases fundamentales sobre las que se apoya el modelo de juego de Sampaoli. La salida desde atrás limpia es muy importante para el técnico argentino y de ahí que hiciéramos hincapié inicialmente en lo observado en Kranevitter ante un equipo tan especial como el Barça, dejando escasas pérdidas y un juego bastante aseado-aunque volveremos sobre estos y otros aspectos importantes para tratarlos con más profundidad en el desarrollo de este análisis-.



No recuerdo exactamente cuando descubrí a Matías, solo sé que fue a los pocos partidos de haber debutado con River en liga argentina. En aquel momento Lanzini era la estrella de un equipo al que le faltaba juego. Kranevitter daba sus primeros pasos jugando de interior en un mediocampo en rombo y ofreciendo al equipo millonario algo con lo que no contaba, la posibilidad de habilitar en mejores condiciones al “10”. Destacaba en él, pese a su juventud, su dinámica y calidad para asociarse, a través de pocos toques y apoyos con bastante criterio para jugar la pelota en un equipo que lo hacía poco.

Desde ahí, Ramón Díaz primero y más tarde Gallardo lo retrasaron y lo colocaron como “5”, dándole un mayor peso en la estructura global del equipo, pero quitándole contacto con la pelota. Su paso por el Atlético de Madrid lo ha llevado todavía a perder más importancia con el balón y de ahí que su salida del club colchonero pueda estar justificada para que se desarrolle en el fútbol europeo y gane presencia en el juego.

Formar parte del once inicial del Atlético no es fácil, es un equipo de los punteros en Europa, bastante asentado en sus conceptos de juego y con un estilo completamente definido. Kranevitter ya no es ese jugador que tenía cierta presencia con la pelota en sus inicios y el conjunto madrileño tampoco se la ha podido ofrecer por sus características como conjunto. Frente a jugadores como Gabi, Saúl, Augusto o Koke, Matías pierde en un aspecto muy importante para el “Cholo”, recorrido a todo campo.


 Kranevitter pasa por ser un futbolista de recorrido no tan amplio como sus compañeros con los que disputaba posición. Quizás sea de esos que hacen menos cosas durante todo el encuentro, pero no por ello que las haga peor. Además, donde podría estar su presencia más justificada, Simeone ha montado una estructura de juego muy definida.

El futbolista argentino no ha sido, en los partidos que ha disputado, una pieza importante en el inicio de juego Atlético. Los madrileños muestran tres mecanismos básicos para dar inicio a la jugada desde atrás, la diagonal del central-generalmente el diestro- al extremo opuesto-generalmente el zurdo-, la salida en conducción por parte de Filipe Luis y el pase de Gabi hacia adelante-o más bien el diagonal hacia banda derecha-.

Estoha repercutido en que Kranevitter, pese a mostrarse frente a sus compañeros como un apoyo para sacar la pelota, no fuese uno de los jugadores trascendentes en ello. Y, claro, para un mediocentro que se posiciona cercano a su defensa, no participar en la salida de balón lo aparta bastante del desarrollo del juego.


Respecto a esto, recomendamos la lectura del artículo “Unfuturo sin Tiago Mendes” de la web Ecos del balón. para ver más detalles relacionados. En él también se ponen de manifiesto algunos aspectos con los que ha tenido que lidiar Matías para su adaptación al Atlético de Madrid y al fútbol europeo, pero que no son la intención de este análisis llevar a cabo. 



Como vimos en la anterior entrega del análisis sobre el juego de Kranevitter, Matías es un mediocentro de carácter defensivo, agresivo y con grandes dotes técnicas para el robo. Ahora acabamos de constatar que su presencia en el inicio del juego del Atlético de Madrid ha sido bastante escasa. Por tanto, podríamos pensar que el tucumano es un futbolista de los que suman poco con el balón en los pies. Sin embargo debemos recordar, también, otros aspectos que hemos considerado en el desarrollo de este artículo. Su posición de debut en River fue la de interior relacionado con el desarrollo del juego y contra el Barça mostró escasas pérdidas y un trato más que correcto a la pelota.

Kranevitter ya no es un futbolista de esos a los que les guste aglutinar posesión de balón y ser referencial para el desarrollo de la jugada, ofreciendo apoyos continuos. Pero tampoco es un futbolista de escaso dominio del pase. Juega mucho más cercano a sus defensores que a los delanteros y su función principal radica en ser un apoyo más en el inicio del juego, para lo que se muestra siempre ofreciendo una línea de pase o metiéndose entre centrales-aspectos que desarrollaba mucho más en River pero que también se han podido ver en el Atlético de Madrid-. 


Cuando la jugada se asienta en campo rival no es nada habitual verlo por delante del balón, mantiene su posición para estar preparado para presionar o temporizar la salida al contragolpe del contrario. Además desde ahí puede ofrecer una línea de pase de seguridad si su equipo no encuentra profundidad en el juego y tiene que cambiar de lado en el desarrollo del ataque. Aunque en el Atlético de Madrid-bajo una estructura de 1-4-4-2 en doble pivote- si se le ha podido ver soltarse en algunas ocasiones, cierto es que sin mucha asiduidad ni continuidad, y atacar espacios por delante del balón-bien entre líneas o incluso en profundidad a la espalda de la defensa-. Esto es algo que en River no se le podía ver casi nunca-por no decir nunca- dado que Kranevitter siempre era la referencia defensiva principal del mediocampo millonario.

Su recorrido a lo largo del campo es corto, pero si se le exige que este aumente está capacitado para hacerlo, no siendo, de todas formas algo habitual en él. 


Analizado su desarrollo táctico en el aspecto ofensivo, tenemos que hablar de sus cualidades técnicas cuando tiene la pelota. Matías es un jugador con escasa utilización de la conducción, es raro verlo correr con el balón en los pies salvo para superar una entrada cuando recibe o le toca salir al contragolpe tras una recuperación del balón. Es un futbolista que, en posesión del esférico, vive principalmente del pase. Su rango es generalmente corto y si puede al primer toque. Juega sencillo y tiene una buena visión de donde se encuentran los compañeros, en especial destaca en este aspecto cuando se siente presionado y los espacios no son grandes-o más bien muy pequeños, rompiendo la presión rival con facilidad-. Su número de pérdidas de balón por partido es muy bajo, y no sólo por este aspecto. Ante presión, siempre busca juego fácil, aunque en pequeñas ocasiones podríamos decir que se quita el marrón de encima, dejando a un compañero en situación complicada. Y esto ocurre porque es extremadamente extraño verle pegar un pelotazo sin sentido.

Destaca también por sus giros con la pelota, protegiéndose de la entrada rival, y por su buena orientación para recibir y calidad en los controles orientados. Conceptos técnicos que, por supuesto, suman para el hecho de que se le vea perder muy poco la posesión. Otro aspecto destacable de su juego son las pisadas del balón. Cuando parece que va a iniciar una carrera, frena y pisa la pelota para sacarla de la zona de ataque del contrario que le presiona. Además tiene un desplazamiento con la pierna izquierda más que correcto, y si se ve obligado a utilizarla, lo hace con gran efectividad.

Pareciera, por todo esto que hemos comentado, que su juego con balón se reduce a salvar la presión o dar pases sencillos en la salida desde atrás, cosa que representa la mayor parte de su desempeño en el juego ofensivo. Pero la cosa no queda aquí, su desplazamiento en largo es más que correcto y está más que capacitado para superar líneas del rival con su pase-aunque no sean las armas de su repertorio técnico que más utilice-. Su visión  aquí hace  aparición para sorprender a muchos con un pase profundo a la espalda de la defensa o una apertura a banda que deja a un compañero con muchos espacios para atacar al equipo contrario, algo que quizás no se esperaba en él por su desarrollo sencillo con el balón.


Repetimos, estas no son habilidades que desarrolle de manera continua en su juego, pero están ahí y hace uso de ellas cuando la situación lo requiere. El mayor porcentaje de su fútbol ofensivo se fundamenta en ofrecer una opción de pase para dar continuidad a la jugada sin acometer pérdidas de balón. Por tanto, concluimos que Sampaoli tiene en Kranevitter no sólo un mediocentro de gran lectura táctica y de excelente técnica defensiva. Con balón, su juego sencillo y casi ausencia de pérdidas le va a dar la opción de tener una pieza importante para que la jugada se inicie de manera limpia, otorgándole además un rápido paso al juego ofensivo cuando recupera la pelota.

La duda que podría aparecer es si, para desarrollar todo esto, su velocidad de ejecución es lo suficientemente alta en un modelo de juego y un campeonato que lo requiere. Pero refiriéndonos al inicio de este artículo, Kranevitter contra el Barcelona  ya lo ha dejado patente- como dijimos al comienzo, dos pases errados y una sola pérdida en conducción de balón fueron sus números aquel día-. Qué mejor ejemplo que ese se podría encontrar.

MATÍAS KRANEVITTER: ASPECTOS DEFENSIVOS

by 7/14/2016

Defender en un equipo de Sampaoli no es hacerlo de una manera estandarizada. El argentino es un uno de esos técnicos a los que les gusta recuperar la pelota rápido y, a ser posible, en zonas avanzadas en campo rival. Dominar el achique de espacios, ser agresivo en los contactos e inteligente en el posicionamiento cerrando líneas de pase y creando superioridades posicionales son aspectos que cotizan al alza -desde el punto de vista defensivo- para jugar como mediocentro de sus equipos. No se trata de correr mucho y meter mucho el pie, esto va más de ser inteligente en la toma de decisiones y dominar en el tiempo en el que se achica y se presiona para el robo al contrario.  Sobre esto podemos decir que Kranevitter es un jugador de los que han dejado muestras que lo conocen. Encima tiene talento defensivo y es agresivo. Pero hablemos de ello y de otras cuestiones más detalladamente a continuación, porque el mediocentro Tucumano, además de encajar en la idea de su nuevo entrenador, es un futbolista con cualidades para adaptarse a diferentes situaciones del juego-no siempre se puede defender arriba y en ocasiones es necesario hacerlo también en campo propio-. 

Kranevitter también tiene grandes cualidades para ser un mediocentro de un equipo más ortodoxo con el juego que se desarrolla de manera más generalizada. 

Al hablar de Matías lo más destacable que se puede decir sobre él es que es un mediocentro que se puede habituar a distintos modelos de juego y posicionamientos dentro del equipo. Así, lo hemos visto  jugar en sistemas donde se ubica como único mediocentro-bien con dos interiores un poco por delante de él o bien guardando la espalda a una línea de tres o cuatro compañeros- o en aquellos que se hacen más fuertes en la zona cercana a la defensa por el centro con la utilización de dos mediocentros.

Es evidente que las funciones a desarrollar al verse acompañado o no por otro futbolista en el habitual doble pivote cambian, pero eso no supone un gran esfuerzo para la interpretación del juego por parte de Kranevitter. Se siente quizás algo más cómodo cuando tiene que actuar como mediocentro único porque eso le da un mayor peso en la iniciación del juego y le hace disminuir su recorrido tanto ofensivo como defensivo para no dejar descubierto el centro del campo. 


Aunque si hablamos de lo que más le gusta, está bastante claro lo que es. Mantener una posición más centrada, apretar las recepciones rivales de espaldas, recibir desde la defensa con espacios que no ocupa otro jugador, teniendo un mayor número de posibles receptores del pase por delante,  y dominar las transiciones. Esos  son aspectos donde el argentino deja más patente sus facultades-los más propios de un 'Cinco' único -. No por ello  ha dejado de  mostrar a lo largo de su carrera que puede dominar con solvencia los conceptos defensivos que se le exigen a un mediocentro más europeo que juega en doble pivote.

La altura del juego tampoco es un problema para él y la dinámica defensiva que tenga el equipo no le resta capacidad para defender. Se adapta bien a un equipo que quiera presionar alto al rival o que se disponga a realizar un repliegue defensivo más bajo y donde se exige un trabajo más posicional.

Muchas de  sus características más importantes aparecen cuando el equipo busca la presión adelantada, donde se muestra muy agresivo sobre los jugadores contrarios que se posicionan de espaldas para recibir el balón, ayudando al achique de espacios adelantado que busca la recuperación rápida de la pelota.


En situaciones defensivas más cercanas a su portería, Kranevitter también deja patente su lectura de permutas defensivas con los centrales y de la posición que debe ocupar en función de las situaciones del juego. Si un compañero suyo sale a banda para tapar una incursión rival, ocupa la posición en el centro de la defensa, si el rival gana altura se mete entre centrales para proteger el área ante posibles remates de los llegadores contrarios e incluso es capaz de trabajar la cobertura en banda, tanto a los laterales como a los interiores en el caso de las transiciones defensivas. Su paso por el Atlético de Madrid ha podido contribuir a que haya mejorado en estos conceptos, toda vez que el colchonero es uno de los equipos europeos que mejor defienden y donde se trabaja con mucha dedicación todo esto de lo que hablamos. 

Podemos decir, por tanto, que no pasa por ser un especialista defensivo en campo rival, sino que defiende bien a todo campo, aunque lo que más le va a pedir Sampaoli es trabajo en la recuperación rápida. 



Observamos que Matías es un mediocentro con gran lectura táctica del juego, de los que saben entender y ejecutar aquello que es más productivo para el equipo cuando tiene que recuperar la pelota. Encima es un futbolista que presenta una muy buena técnica defensiva. Es agresivo en el robo, cuerpea bien con los rivales, utiliza los brazos para ganar posición, se orienta de manera adecuada para intentar anticipar el pase al futbolista que marca y para realizar las entradas-generalmente de forma lateral en la zona que el contrario protege menos cuando tiene el balón- y es rápido en los giros y cambios de posición. A eso le suma una gran concentración en el juego y una posición muy característica cuando quiere ser protagonista de la jugada en defensa. Baja su centro de gravedad flexionando sus rodillas para ganar velocidad de reacción y ocupar mayor espacio defensivo.

Podemos decir que se trata de un mediocentro de carácter más defensivo que ofensivo y gran recuperador, pero no de esos que corrigen habitualmente por capacidad física. No es que Kranevitter no tenga un buen tono físico, que lo presenta-en especial su agresividad defensiva-, sino que es un jugador gran lectura táctica y muy buena técnica defensiva. 

Pese a ello, en el Atlético de Madrid si ha dejado algún aspecto de mejora en la toma de decisiones defensivas. Esto puede deberse principalmente al cambio de rol dentro del equipo. Si bien en River también ocupaba la misma demarcación, el estilo defensivo colchonero tiene diferencias palpables con el del equipo millonario argentino. Cuando le ha tocado pasar fases del encuentro más replegado y donde es más importante el posicionamiento y el desarrollo táctico, hemos podido notar en Matías pequeñas lagunas en algunos momentos, derivadas del no entendimiento, todavía, de los conceptos defensivos del Simeone. 

Estas situaciones han sido el seguimiento defensivo prolongado en la presión del rival cuando salta de línea, mientras que sus compañeros no le acompañan en ese trabajo, obligando a un jugador de banda a cerrar excesivamente y quedarse, en ocasiones, demasiado lejos de sus compañeros de mediocampo y cercano a sus centrales-lo que coloquialmente se conoce meter el culo delante de la defensa- dejando un espacio a la espalda de sus compañeros de centro del campo demasiado grande. 


Quizás donde todavía le puede costar más adaptarse al juego europeo es en situaciones de repliegue defensivo más intensivo o cercano a su propia portería. Aunque, considerando, que Sampaoli apuesta por un modelo donde la línea defensiva está alejada del área, la presión en campo rival es intensa y se busca la recuperación rápida de balón, estos desajustes en los que debe crecer son bastante menos problemáticos de lo que podrían ser en un equipo con un concepto defensivo más estándar.

Defensivamente, Kranevitter pasa por ser un mediocentro que domina los conceptos que quiere el nuevo entrenador sevillista, que es agresivo y que muestra una gran facilidad para recuperar la pelota en situaciones de achique de espacios. Por eso no extraña que haya sido una pieza por la que el Sevilla haya puesto bastante intención en firmarla.

Para finalizar os dejamos un vídeo que se puede encontrar en Youtube donde se pueden ver sus facultades defensivas en el robo-además de algunas acciones con balón-.


 Nota adicional: En un par de días analizaremos el juego de Kranevitter desde el punto de vista ofensivo.

CONOCIENDO A SAMPAOLI (II): "CONCEPTOS OFENSIVOS"

by 6/15/2016
Llega la segunda parte, y última, de nuestro proyecto "Conociendo a Sampaoli", donde intentamos desgranar el modelo de juego de la selección chilena a la que dirigió en la Copa América de 2015. Ya hemos publicado un artículo en el que se analizaba el sistema defensivo, hablando sobre el repliegue, la presión tras pérdida, el achique lateral o la presión alta frente a ataque organizado. 

En esta ocasión vamos a centrarnos en los "conceptos ofensivos". Hemos dividido el análisis en tres  partes, en las que se hablará de:

- Ataque organizado: Multitud de opciones de pase por delante de la línea de balón. Siempre existen apoyos, tanto cortos como en rupturas hacia delante que permitan a Chile una óptima progresión en el juego. Juego de posición en su máxima expresión, toque y apoyo. 

- Salida de balón: Si soluciones hay en la progresión del juego, no falta una sola en la salida desde atrás. Chile suele salir por dentro, con apoyos entre líneas de Valdivia, habitual receptor del 2-3 pase. Marcelo Díaz baja a recibir entre centrales, arrastra marcas de delanteros rivales y Valdivia-Vidal se colocan a la espalda de estos para continuar, con los laterales colocados a la altura del centro del campo.

- Profundidad lateral: La verticalidad es una de las señas de identidad, y la profundidad lateral una condición indispensable para llevarla a cabo. Buscan desplazamientos en largo continuamente a la espalda de los laterales rivales, e incluso crear superioridades (a veces numéricas, a veces posicionales) en banda y cargan con muchos hombres las zonas de remate.

Sin más, aquí les dejo el trabajo para que puedan visualizar los conceptos:



CONOCIENDO A SAMPAOLI (I): "CONCEPTOS DEFENSIVOS"

by 6/14/2016
En el fútbol de máximo nivel no hay  tiempo para el descanso, y rara vez existe un hueco para la reflexión. La confirmación de la marcha de Unai Emery trajo consigo la llegada inminente de Jorge Sampaoli. A rey muerto, rey puesto. En "Sevilla Scouting" ya analizamos, haciendo un viaje táctico en el tiempo, qué había creado Emery en sus 4 temporadas a los mandos del Sevilla. Tomando como punto de partida la ausencia de referencias tácticas en Europa en el trabajo de Jorge Sampaoli, vamos a centrarnos en Chile 2015 y su magnífica Copa América. 

Es evidente que las ideas de los entrenadores no deben estar por encima de la naturaleza de sus futbolistas. Los modelos de juego se crean en función de las capacidades de los futbolistas, pero siempre guardan esa fina línea de identificación con las ideas de los entrenadores. Solo hay que ver al Bayern de Pep Guardiola para darse cuenta de que prácticamente los mismos jugadores que un año antes de llegar Pep empezaron a jugar a algo distinto. 

No nos gusta dividir en partes lo que es un todo, el juego, pero a veces es inevitable para el análisis. Una presión tras pérdida...¿es un concepto defensivo u ofensivo? Es difícil llegar a clasificarlo. Es defensivo porque defiendes, y ofensivo porque buscas robar la pelota para atacar. Depende de las intenciones, como todo en la vida. 

En la primera parte del proyecto "Conociendo a Sampaoli" vamos a prestar especial atención a cuatro conceptos claves:

- Presión alta frente a ataque estático: la presión alta de la Chile de Sampaoli que ahogaba la salida del juego rival y obligaba a salir en largo o a perder la pelota en zonas comprometidas.

- Achique lateral: Los equipos bien trabajados también controlan las zonas en las que roban la pelota. A Chile le interesaba robarla en banda para salir rápidos tras recuperación. Encerraba al rival en el lateral y recuperaba la pelota.

- Presión tras pérdida: Feroz pressing tras pérdida de la selección de Chile. Si se pierde se busca recuperarla al instante.

- Repliegue intenso: Hay veces en que la presión tras pérdida no es efectiva porque el rival vuela al contragolpe. En esas situaciones, Chile replegaba de forma intensa y volvía a organizarse.
Sin más, aquí pueden ver los ejemplos y el resultado de nuestro trabajo.



En próximas entregas analizaremos otros conceptos que consideramos fundamentales de cara a comprender al máximo la mentalidad de Jorge Sampaoli. 
Con la tecnología de Blogger.