ANÁLISIS: EL REAL MADRID DE ZIDANE

by 8/08/2016

Llegó la hora. La pretemporada se echa a un lado y deja paso a la máxima competición. El pentacampeón de Europa League se mide al once veces campeón de la Copa de Europa, el Real Madrid. La falta de ritmo de competición no evitará que podamos disfrutar de un espectáculo único con el fútbol como protagonista y la pelota como nexo comunicativo entre dos formas completamente distintas de entender el juego. 

Que el Real Madrid ganase la Champions League 2015-2016 no es solo fruto del indiscutible azar en sus emparejamientos. A la sombra de esa conclusión apresurada se esconde un equipo con carencias pero que se construye sobre unos principios muy sólidos. El Real Madrid de Zidane no es simplemente un buen puñado de futbolistas, sino una máquina competitiva a la que aún le falta perfeccionarse pero que tiene muy clara su línea de trabajo. Quizás no evoluciona de acuerdo a los parámetros que son habituales en la construcción del modelo, y tiene algunas deficiencias muy marcadas, pero el equipo se está educando en la victoria y ese es el bálsamo del tiempo.

LUKA MODRIC: EL SOSTÉN DEFENSIVO

Parece mentira que podamos colocar como sostén defensivo a un jugador de un perfil tan exageradamente asociativo. Luka Modric se ha convertido, por derecho propio, en el jugador más importante en el sistema de juego del Real Madrid, y no solo por la cantidad de ventajas que es capaz de generar con balón o por las sociedades que se construyen a su alrededor, sino por su talento a la hora de interpretar las zonas a las que debe viajar cuando el Real Madrid transita de ataque a defensa o defiende en posicional. 


En la imagen anterior se observan varios de los conceptos que aplica el Real Madrid en su fase defensiva. Línea defensiva adelantada, preparada para el achique (la baja de Pepe será importante en la lectura del espacio defensivo a la espalda) y muy cerrada. Modric cerrando con Casemiro en doble pivote. La siguiente secuencia de imágenes pertenece a una jugada en la que trascurren a penas unos segundos de una imagen a otra. 

En la primera de ellas, pueden verse a los extremos muy centrados -focalizando su contribución defensiva a las coberturas a banda-, líneas defensivas juntas, una defensa muy alta y proyectada hacia el achique defensivo y a Luka Modric acudiendo a la presión sin descuidar el cierre de una línea de pase a  su espalda -no son menos de 3 veces las que mira hacia detrás, pendiente de la situación del jugador rival-. 



Unos segundos más tardes, una vez que el Bayern ha superado esa primera línea de presión, Luka Modric, y por ende el Real Madrid, pasan de una defensa activa a una reactiva. El croata retrasa varios metros su posición, cerrando como mediocentro e instaurando un doble pivote en fase de defensa organizada. Los extremos permanecen centrados, estableciendo un bloque central que pretende empujar al rival hacia banda para activar el robo lateral. La línea defensiva sigue adelantada y achicando, empujando al rival lejos del área. 


No solo acude a la presión y después cierra para evitar la sangría defensiva, sino que también es capaz de quedarse para que sea Casemiro el que adelante su posición y busque el robo un poco más arriba. 


MARCELO EN CAMPO RIVAL COMPENSA EL PELIGRO DE SU ESPALDA

He visto pocos laterales ser tan protagonistas en una organización colectiva. Daniel Alves, Roberto Carlos y pocos más. Marcelo está en el Olimpo. Su importancia en el Real Madrid traspasa las fronteras de su zona. Las dificultades en salida en corto -el bloque Ramos - Casemiro obliga a mirar hacia arriba- son habitualmente solventadas por su habilidad en el regate y su talento asociativo. 

Al Real Madrid le interesa tener a Marcelo en campo rival, porque exceptuando a Luka Modric, no tiene a otro jugador en la plantilla capaz de absorber tanto volumen de juego -quizás Isco-. Hemos hablado muchas veces de la importancia de tener esos segundos de más la pelota para avanzar. Marcelo es la progresión del juego del Real Madrid cuando fallan las alternativas de pase. Ante sistemas defensivos cerrados, el abrelatas, que no tiene problemas en buscar el regate y superar líneas de presión con una facilidad increíble. 

Su zona de recepción es muy alta, y su capacidad para asociarse suponen una fuente inagotable de oportunidades. 


La conducción y el regate de Marcelo son de primerísimo nivel. Es capaz de solventar situaciones con balón impropias de un lateral. Para el Real Madrid es oxígeno en campo contrario, y gestión increíble de todas y cada una de las relaciones asociativas que nacen en cada jugada, 


Toda esa aportación a nivel organizativo genera un inevitable déficit atrás. Marcelo ni es perfecto ni incombustible. Su espalda suele ser atacada con bastante frecuencia y tiene dificultades enormes para cerrar el segundo palo, una de las vías de perforación que podría aprovechar el Sevilla en su enfrentamiento al Real Madrid. 


ENTRE EL ROMBO INTERIOR Y LAS BANDAS ASIMÉTRICAS

Las ausencias de Cristiano Ronaldo, Gareth Bale o Toni Kroos condicionan enormemente el sistema. Es evidente que todas ellas obligan a cambiarlo todo, y que el Real Madrid que veamos mañana será muy distinto del que veamos en la temporada 2016-2017. Por eso los partidos de pretemporada, al margen de que el ritmo es muy bajo, se han convertido en un punto de partida de nuestro análisis, porque nos han permitido observar cómo juega el Real Madrid con diferentes piezas -además de otros partidos en los que se repiten ausencias como las de Cristiano Ronaldo-. 

Y el rombo interior es un movimiento curioso de la fase ofensiva del Real Madrid, que pretende, entre otras cosas, facilitar la activación de los laterales en campo rival. 


Aunque el rombo interior tiene algo malo, y es que a veces aleja a Luka Modric de la zona de aceleración de la jugada y lo relega a un escalón más abajo. Sin embargo, tal como recoge la imagen, siempre tiene una asociación activa -con Marcelo, en este caso concreto- y cierra como perfil más defensivo -otra muestra más de su importancia en esa fase del juego-. El concepto no es nuevo y se aplica en función de las necesidades y también de las ausencias (Cristiano Ronaldo). 


El comportamiento de las bandas del Real Madrid rezuma una asimetría bastante acentuada, aunque se muevan entre esos dos conceptos. La asimetría lateral genera muchísimas situaciones de ventaja en la banda contraria en la que el extremo está abierto. Lateral + extremo abiertos, sensación de ataque por banda, extremo de banda contraria arrastra hacia dentro -equipo rival basculando a un lado- y producción de aclarado al lateral. En la siguiente imagen vemos cómo Bale y Marcelo abren banda por lado izquierdo, Lucas Vázquez arrastra hacia dentro y aparece un espacio que activa Carvajal en carrera. 


Y esa situación se produce, indistintamente, en ambas bandas y con cierta coordinación. En la siguiente captura es Bale quien centra su posición y Lucas Vázquez abre el campo en banda derecha. El arrastre de Bale habilita a Marcelo un espacio que el lateral brasileño se apresura a activar. Modric, generalmente, es quien gestiona los cambios de orientación con precisión milimétrica.



REAL MADRID: ¿1-4-4-2 ó 1-4-3-3?

Las ausencias obligan a cambiar ciertos patrones colectivos y a buscar nuevas oportunidades de generar juego. Una vez que las bajas de G. Bale, Cristiano Ronaldo, Pepe y Toni Kroos están confirmadas, a lo que se suma la duda de que Karim Benzema pueda jugar de inicio, empiezan a surgir en la cabeza las posibles alternativas. 

De una parte está la idea de que el Real Madrid pueda jugar un 1-4-4-2 con Casemiro y Modric por dentro, Lucas Vázquez e Isco de "extremos" y Morata en punta con Benzema o con la posible incursión de James Rodríguez por detrás del 9. Y de otra, la opción de un 1-4-3-3 con Casemiro, Modric y Kovacic en segunda línea y Lucas Vázquez, Isco y Morata en la última, lo que vería mucho más factible. El Sevilla tiene jugadores lo suficientemente capaces de generar superioridades por dentro, y no puede ni va a pasar inadvertido para el cuerpo técnico del Real Madrid, que bien podría reforzar el carril central con un hombre más, aunque la tendencia en transición defensiva sea la de estrechar el equipo. La mejora en el juego de apoyos de Morata le vendrá genial al Real Madrid para desarrollar ese característico juego asimétrico en banda. 

Sean cuales sean las decisiones, el césped dictará sentencia. Primera prueba de fuego para Sampaoli. ¿Pasará con nota?

ANALISIS BEN YEDDER : UN 9 QUE OFRECE SOLUCIONES

by 8/01/2016

La Ligue 1 francesa es un campeonato especial. Sin embargo, el hecho de que desde que el acceso por televisión al fútbol europeo es relativamente factible en España sea una competición dominada con tiranía, le resta acercamiento al consumidor medio de fútbol de nuestro país. Primero Lyon, con sus siete ligas consecutivas, y actualmente el PSG han tiranizado una competición en la que se sabía-y se sabe- quién va a ser el campeón casi antes de que esta comience. La Premier o la Bundesliga han ofrecido en los últimos 15 años muchos más alicientes para el espectador español que cualquier otro campeonato fuera de nuestras fronteras.

A pesar de ello, es una liga donde aparecen en cada rincón del país futbolistas que dan un gran rendimiento fuera del Championat, en otras competiciones mucho más poderosas desde el punto de vista económico. Monchi, como director deportivo del Sevilla, vio allí un potencial mercado en el que obtener jugadores de calidad a un precio bastante competitivo para el rendimiento ofrecido. Cierto es que la Premier también puso sus ojos allí y ello produjo que cada vez resulte más complicado encontrar un mirlo blanco al que fichar. Pero el gurú sevillista no ha dejado de sondear a fondo el campeonato galo para confeccionar sus plantillas, dando la mayoría de las veces con la tecla adecuada para lo que el club de Nervión necesita.

Bajo esas premisas, el último llegado desde Francia a la plantilla del Sevilla FC es nuestro protagonista hoy, Wissam Ben Yedder. Un delantero de poco nombre para el espectador neófito en fútbol francés, pero de reconocida reputación en el campeonato galo. 60 goles en cuatro temporadas a las que hay que sumar 20 asistencias, suponen una carta de presentación muy interesante. Más aún si se hacen en un club de los poco poderosos en el Championat actual, de carácter mediocre y cuyas aspiraciones clasificatorias no son demasiado elevadas.


Lo primero que te llama la atención del ex del Toulouse es el domino que presenta en ambas piernas, lo cual lleva a preguntarte si es un jugador zurdo o diestro. Conduce y desborda más con la izquierda que con la derecha, pero en las acciones definitorias-las que conducen al gol- la derecha se muestra como su pierna “dominante”. Mete más goles con la diestra que con la zurda, e incluso las situaciones a balón parado-lanzamientos de falta y penaltis – los realiza con la pierna derecha. Por  ello no podemos dejar de decir que desde Adriano no se veía a un jugador con un dominio tal de ambos pies en Sevilla-siendo incluso su condición de ambidiestro superior a la del brasileño-.

Este domino de ambas piernas se traduce en que puede aparecer en cualquier parte del frente del ataque de manera indiferente y tener salida en el desborde por ambos perfiles, aunque-como comentamos con anterioridad-en los regates y conducciones prioriza la utilización de la pierna izquierda. Otro aspecto que le otorga la posibilidad de golpeo con ambos pies es su capacidad de resolución. Podemos decir que Wissam es un muy buen definidor delante del portero rival, buscando preferentemente la diagonal al palo largo pero con el disparo raso. Obtiene la gran mayoría  sus goles ajustando su remate a la base del poste indistintamente con ambas piernas y con preferencia al palo largo, no por ello dejando de lado la definición al corto si el portero rival no lo protege.

Otro aspecto importante desde el punto de vista físico-técnico es su velocidad en el giro cuando recibe de espaldas. Cierto es que no se pega excesivamente a sus rivales para fijarles la posición, sino que tiende a evitar ese contacto de espaldas, pero cuando recibe de cara a su portería, la velocidad con la que se da la vuelta es bastante llamativa. Eso hace que sus desmarques de apoyo sean muy productivos y que no busquen una devolución a un compañero que juega de cara, sino su propio giro para perfilarse a portería rival.

A partir de ahí busca el desborde, donde tiene un muy buen manejo del regate desde parado, o la asociación en corto principalmente para acompañar o tirar paredes. Su rango de pases no es muy largo, prefiriendo asociarse con compañeros cercanos. Donde tampoco llama la atención es en la conducción por velocidad. Tiene desborde, sí, pero no es un delantero de recorrido amplio con balón, prefiere asociarse. De ahí que al contragolpe no sea un futbolista de esos que están capacitados para sacar a su equipo de la cueva a través de una carrera con balón ni recibiendo, girando y habilitando a un compañero alejado con un pase preciso. Su juego es mucho más productivo cuando no entra en contacto con el esférico que con él cuando está alejado de la portería rival.


Porque correr sin  la pelota, corre mucho. Ben Yedder es un futbolista muy sacrificado cuando su equipo tiene la posesión del esférico, de esos que barren el frente de ataque para liberar espacios para la llegada de la segunda línea. Tira indistintamente desmarques de apoyo o de ruptura, aunque en bastante mayor número al espacio buscando portería rival. Sin embargo aquí también presenta otro de sus defectos principales, cae en exceso en fuera de juego. Esto se debe a que no es tan rápido en arrancada como pudiera parecer y a que su orientación en la jugada tampoco es la adecuada. Se le puede ver tirar desmarques horizontales, de esos que dan tiempo al poseedor del balón a verlo y filtrarle el pase profundo, pero es bastante agresivo atacando la línea defensiva rival, por lo que pica más verticalmente de cara a portería.  Además le falla algo el timing de arrancada porque prioriza mirar al compañero que le va a dar el pase que a la situación de la defensa rival, y eso le deja en offside más veces de las que debiera.

Este es un aspecto de mejora bastante claro en su fútbol, porque si desarrolla una mayor capacidad para saber el momento adecuado del desmarque, con su potencia  y calidad en la protección del balón-al manejar el balón con ambas piernas y así alejarla del rival con su cuerpo-y su capacidad de definición se puede convertir en un auténtico puñal para las defensas rivales adelantadas, obligando a tener que vigilar su desmarque de ruptura.

Ese continuo nervio para tirar desmarques y estar casi siempre en movimiento en todo el frente de ataque convierten a Ben Yedder en un delantero que ofrece al equipo profundidad y amplitud, es decir,  genera tiempo y espacio en el ataque organizado o proporciona una opción de pase profundo al compañero que lleva el contragolpe. Sin balón es un futbolista con una enorme capacidad para ofrecer soluciones a su equipo, mientras que con balón tiene un primer desborde muy interesante y una resolución de cara a portería muye elevada.

Aquí es donde su encaje en el Sevilla parece muy interesante. La configuración de la plantilla sevillista presenta muchos jugadores asociativos, con visión de juego pero con predominio de los desmarques de apoyo y las recepciones al pie. Tener por delante de ellos un compañero que empuje a las defensas rivales o que las abra-en menor medida, porque Ben Yedder prefiere picar a portería que hacerlo a la espalda del lateral rival-y que además te proporcione una opción de pase a la espalda de la defensa contraria es una bendición para el poseedor del balón. Wissam compensará con sus movimientos aquellos espacios que deben ocupar compañeros que, por sus características, tienden a abandonar para estar cercanos a la pelota.

El ex del Toulouse llega a Sevilla para intentar permitir que todo el caudal de juego en posesión de balón que atesora la plantilla tenga un mayor punto de fluidez a través de su sacrificio sin balón. Esto Ben Yedder lo aceptará con gran agrado, puesto que en Francia ya lo ha hecho y el rédito obtenido por ello ha sido alto, muchos goles. Los mismos que su nueva afición espera ver de él, toda vez que parece claro que sus días de segundo delantero lugarteniente han podido pasar a mejor vida. Wissam ya es un nueve de los que matan. Y le toca refrendarlo en Sevilla. Así lo esperamos.

LUCIANO VIETTO, EL 9 CENTROCAMPISTA

by 7/30/2016

Las ventas de Ciro Immóbile y Kevin Gameiro, a la Lazio y al Atlético de Madrid respectivamente, habían dejado huérfana la zona del 9, a la espera de encontrar salida a Fernando Llorente. El Sevilla, como siempre que se ha enfrentado a este tipo de disyuntivas, ha actuado con rapidez y ya incluso ha jugado su primer partido Luciano Vietto, el 9 de Jorge Sampaoli, sin olvidarnos de la contratación del franco-tunecino Ben Yedder. Puestos los necesarios preámbulos, vamos a hablar del joven jugador argentino y de lo mucho y bueno que puede aportar al Sevilla FC.

No queremos ser redundantes con el estilo, pero asentados los primeros principios del Sevilla de Sampaoli, se me ocurren pocos delanteros que encajen mejor en el modelo de juego en ciernes de este nuevo Sevilla. Vietto está muy lejos de ser un delantero de área, o al menos de estar encasillado en ella. Su zona de influencia empieza 20 metros atrás. Aunque se diga por activa y por pasiva, no es ni remotamente parecido a Kevin Gameiro. El francés es un jugador que domina a la perfección la ruptura, mientras que Vietto es delantero de apoyos. Baja, se ofrece entre líneas y descarga. En un equipo que pretende un ataque organizado la figura del jugador argentino se antoja vital para sacar a la defensa de su sitio y esperar la entrada de jugadores de segunda línea. E incluso puede combinar a la perfección con Ben Yedder -al que analizaremos también en Sevilla Scouting- al ser este un jugador que tiende mucho más a la ruptura.




Esa tendencia a bajar al centro del campo está muy relacionada con sus otras fantásticas condiciones. Luciano Vietto baja, recibe, descarga -previo paso de fijar marca, importantísimo en el juego de posición- y después rompe hacia delante. Llega en sorpresa al área y genera desequilibrio interior. No siempre, eso sí, es esta su respuesta ante los ataques posicionales.


Tiene talento para lanzar el desmarque y romper a portería. Y también para decidir en qué momentos debe hacer una cosa y qué momento otra. En una misma jugada puede ofrecer su apoyo para marcar el camino por el que se debe transitar, combinar e inmediatamente romper hacia delante para buscar la espalda de la línea defensiva.



Buena prueba de ese juego de apoyos y descargas en recepciones entre líneas, o el buen manejo del juego cuando recibe de espaldas la encontrarán en el siguiente vídeo elaborado por SEVILLA SCOUTING. Constante participación en los ataques y transiciones ofensivas de su equipo.





Pero además de ser un delantero que preferentemente apoya, también sabe buscar la espalda. Luciano Vietto se maneja de forma sublime en el área. No nos referimos a la definición, uno de los puntos en los que el jugador argentino tiene mucho margen de mejora, sino a su capacidad para encontrar el espacio para el remate, especialmente en el punto de penalti. Sabe cuándo ir al primer palo, cuando esperarla en el segundo o cuando aguantar y rematar desde más atrás. Maneja a la perfección esos conceptos y sabe cuando aplicarlos. Es lo que más sorprende de un futbolista tan joven, que sus capacidades van mucho más allá de la técnica o el físico. Vietto sabe interpretar el juego.


Es capaz de dibujar el desmarque incluso antes de la recepción de su pasador. En estas dos imágenes podemos disfrutar de su fantástico movimiento. Rompe hacia delante y consigue encontrar el espacio que hay entre los centrales para enfilar portería. 


En el siguiente vídeo podrán visualizar este tipo de situaciones con la perspectiva del movimiento. Milésimas de segundos que son suficientes para darse cuenta del trabajo sin balón de Vietto y de su interpretación del juego.


No es un jugador sin errores. Hemos comentado más atrás que, si bien se desmarca de maravilla, tiene defectos en la definición. En el Atlético de Madrid le faltó algo de potencia a la hora de arrancar, y por eso sus movimientos tenían menos efectos positivos. Necesita recuperar ese punto físico para ser determinante con y sin balón. El Sevilla FC ha firmado a un jugador excepcional, con un talento brutal para ser parte de este sistema.  Siente ese juego que proyecta Sampaoli. Solo queda esperar su rendimiento y disfrutar. 

DAR TIEMPO AL TIEMPO

by 7/29/2016

Es difícil pedir tiempo en el fútbol, pero el futuro de cualquier proyecto depende de la paciencia que puedan disfrutar quienes los crean, y de la que puedan otorgar quienes sean los encargados de rendir cuentas y responsabilidades ante el verdadero motor de un equipo, su gente. Sevilla es una ciudad que todo lo vive intensamente, y tan rápido se emociona contigo como te crucifica, pero hay que saber medir los tiempos.

El Sevilla FC se ha lanzado a una nueva idea, arriesgada y comprometida con ciertos conceptos que, para su correcta aplicación, precisan de coordinación, entrenamiento y competición. Se han firmado perfiles que sienten esa idea, pero el fútbol no es tan sencillo como poner a los buenos. Se viene de una época en la que se jugaba a algo completamente distinto, y con cambios drásticos en la configuración de la plantilla. Un modelo de juego es mucho más que la suma de individualidades. El todo es más que las partes. Se trabajan principios, se generan contextos y se establecen sinergias. Se fichan perfiles parecidos porque se acortan los procesos de adaptación. Porque el fútbol, en gran medida, se basa en crear organizaciones en las que cada uno sepa lo que tiene que hacer y lo que hace el compañero, a fin de que sean capaces de compartir una determinada forma de jugar y sentir el juego. El resultado de lo que ven es fruto de un trabajo de creación y modelación que lleva meses y que está muy lejos de ser automático. Se trata de convertir ideas en hábitos, y eso necesita tiempo.

Y asumiendo el tiempo que se necesita para construir el modelo, que no es poco, el equipo se encuentra en la fase inicial. Prueba y error. Es importante que se gane mientras se define, porque el resultado es, nos guste o no, lo que da garantía a una idea. Avanzar mientras se gana es el mayor regalo para la evolución colectiva. Es tiempo para trabajar sin la presión del resultado, para dar forma a la idea. Ganar no siempre indica que vayas en las dirección correcta, pero al menos te permite tiempo para encontrar el camino. Y hay que ser lo suficientemente inteligente y honesto para saber qué es consecuencia del juego y qué fruto de la calidad individual. Si importante es saber por qué se pierde aún lo es más saber por qué se gana y no otorgar razones equivocadas a la victoria.

Al Sevilla volvió a costarle construir desde la defensa organizada. Es normal, llevan años sin hacerlo y los miembros de esa línea no han cambiado. No es fácil cambiar las costumbres, y menos aún con jugadores que no han sentido nunca esa idea, al margen de Nico Pareja, alumno aventajado del equipo. Y ese es el primer objetivo del cuerpo técnico, que el vestuario crea en la idea. Y creer no es simplemente estar de acuerdo, es sentir. Asimilar todo el contenido táctico y convertir lo que ahora parecen mecanismos en fase de iniciación, imperfectos, en hábitos que se desarrollen de forma inconsciente. Así es como se consigue el éxito. La meta es sentir el juego.

Vimos a Sergio Rico intentando, aún sin el convencimiento de lo que hacía, salir en corto. Son los primeros pasos para que lo mecánico se transforme en instintivo, partiendo de la base de que la mejora técnica, que puede llegar, nunca va a terminar de suplir una realidad: no es ese tipo de portero ni lo han "educado" de esa forma. Carriço y Kolo hacían lo que podían, pero no consiguieron dividir nunca ni filtrar entre líneas, y eso es clave para articular el juego desde atrás. Kolo volvió a estar impreciso. Lo intenta, pero sus pérdidas generan situaciones de peligro que pueden ser determinantes con rivales de nivel medio-alto. Atrás no llegan los apoyos. Kranevitter fija, pero le cuesta ofrecerse. Ni N´Zonzi ni Iborra bajaron a los costados para abrir la línea de pase. N´ Zonzi no es ese tipo de futbolista. La altura de sus recepciones va a determinar su influencia en la progresión del juego. Él no debe ser el primer receptor. Hace falta alguien que baje y "obligue" al apoyo a Kranevitter, un interior de posesión -perfil Parejo- que vaya a la base de la jugada y no retrase a N´Zonzi 10 metros, para permitir al francés recibir más adelante, donde es un maestro a la hora de encontrar el espacio.

Al margen de todas esas carencias, es evidente que la intención es construir una salida elaborada. Si no hay interior receptor en la base se necesita más si cabe que los centrales salgan en conducción y consigan producir ventajas. Ninguno consiguió hacerlo, y el Sevilla lo notó. Cuando el rival presionaba alto ni los centrales conducían ni el mediocentro bajaba para generar superioridad ni los interiores se ofrecían por delante. Hemos hablado muchas veces de la idea de integrar el juego posicional con un ataque más vertical para encontrar esa nueva versión del juego que nos muestra Sampaoli y que tanto trabajo necesita. Los de arriba encuentran bien la profundidad, pero falta talento para llevarles la pelota y que reciban de cara. Cuando pesaban las piernas el equipo se pausó más en salida, pero el Mainz ya no presionaba tanto y los espacios no se creaban, sino que se administraban. Por eso no es fácil valorar la evolución que hubo en la creación en la segunda mitad, porque nacía más por la falta de presión que por la capacidad de desorganizar.

Las sociedades se van generando y los jugadores poco a poco se están encontrando, con los compañeros y consigo mismos, que de eso trata todo esto. Konoplyanka activo -menos, eso sí, porque le faltó Correa para recibir apoyo por dentro-, Kranevitter defendiendo muy alto y facilitando el robo arriba -excepcional su trabajo "defensivo", silencioso líder que permitía al resto organizarse 30 metros más cerca del área- y N´Zonzi produciendo y dinamizando los ataques.

El camino es largo, y habrán piedras, pero el equipo empezará a sentir. Y cuando sientan lo que hacen el juego será más fluido. Paciencia, apenas empiezan a conocerse. 

FRANCO VÁZQUEZ: SEGUIR POTENCIANDO LA IDEA

by 7/24/2016

El Sevilla FC de Jorge Sampaoli sigue perfilándose para la temporada 2016-2017. Después de los fichajes de Pablo Sarabia, Hiroshi Kiyotake, Matías Kranevitter, Jorge Correa y Paulo Henrique Ganso, le ha tocado el turno a Franco Vázquez, el "mudo". Como venimos comentando en todos los análisis que hemos realizado hasta el momento, la técnica es el hilo conductor. Jugadores de perfil asociativo, con buen rango de pase -especialmente en espacios cortos- y talento para ofrecerse por delante de la línea de balón. La dirección deportiva se ha volcado con Sampaoli y está brindando al técnico argentino los instrumentos necesarios para desarrollar su idea de juego.

Y dentro de esa idea, tan sugerente como arriesgada -aunque más arriesgado sería ir en contra de la naturaleza de tus futbolistas-, Franco Vázquez se adapta como anillo al dedo. Estoy convencido de que lo primero que hicisteis muchos de vosotros -los que no lo conocíais- cuando salió el interés del Sevilla por el italo-argentino fue entrar en Youtube y poneros un vídeo de highlights. Y sé que la experiencia fue estimulante. Vázquez es un jugador impactante a nivel visual. Estético, buen control y giro, una carrera pesada que parece una foto en movimiento y un desborde a la altura de los mejores prodigios de la técnica. 

Y esa condición técnica en el regate es una de sus principales virtudes, que no la única. En un fútbol en que los espacios ya no se administran, sino que hay que crearlos, tener jugadores que sean capaces de juntar a dos o tres -fijar- a su alrededor y conseguir marcharse por desborde -dejando esas dos/tres marcas atrás- es oxígeno para el equipo. Son líneas de presión superadas, equipo rival desorganizado, compañeros instaurados en campo contrario y ventajas para romper el sistema defensivo. E incluso en situaciones en las que no se decide por el desborde es un jugador que aglutina marcas a su alrededor, y eso siempre genera oportunidades al resto, y más aún si cabe en un equipo que va a practicar el juego posicional y que entendemos que va a tener la pelota más tiempo que el resto. Es un jugador que absorbe posesión, que garantiza tenerla y en zonas muy avanzadas del campo, y que te da esos dos o tres segundos de más, tan necesarios, para poder organizarte.

Pero...¿en qué lugar puede rendir más Franco Vázquez? El "mudo" no es un jugador encasillado en ninguna zona específica del campo, sino que suele moverse con bastante soltura por los tres carriles del juego. No es Correa, ojo, sus movimientos son menos dinámicos y constantes, y mucho más pausados. Sin embargo, sí que tiene zonas más activas de juego en las que potencia exponencialmente su rendimiento. Pero antes de ver dónde puede ofrecer más, también es necesario hacernos otra pregunta. ¿Dónde le necesita el Sevilla? El sistema de Sampaoli, por lo que estamos viendo en pretemporada, va a precisar de un mediocentro, dos interiores y un mediapunta ocupando el rombo, con dos o tres en última línea en función de si la línea defensiva es de 3 o de 4 futbolistas. Jorge Sampaoli probó al jugador argentino como interior derecho, y el partido nos mostró a un Franco Vázquez muy alejado de su naturaleza. El mudo no es un jugador de apoyos -concepto fundamental si se juega como interior en un equipo que pretende salir en posicional-. Puede bajar circunstancialmente a ofrecerse, pero no siente la posición y sus condiciones siempre van a invitarle a generar otro tipo de ventajas que no tengan tanto que ver con la organización del juego desde atrás, sino con la búsqueda de alternativas arriba. Asociativo, técnico, buen último pase y talento para romper al espacio que deja el 9, pero siempre en posiciones adelantadas y no como segundo-tercer receptor en salida. 

Teniendo esas condiciones que ha exhibido en el Palermo como base de nuestro análisis, no podemos hacer otra cosa que verle en una zona mucho más adelantada que la de interior, bien como extremo derecho en un 1-4-3-3, bien coronando el rombo como 10 o como segundo punta. En el Palermo lleva mucho tiempo a la espalda del 9, con Giraldino como referencia ofensiva, aprovechándose de las ventajas de tener a alguien que fija centrales por delante. 


En la imagen anterior, se ofrece a espaldas de la presión rival. Sus ofrecimientos, sin embargo, no tienen la naturaleza de un apoyo para seguir en posicional, sino de una recepción, giro rápido y búsqueda de portería contraria. No es un jugador excesivamente rápido, pero su zancada engaña. Es perfectamente capaz de irse en conducción, aunque su carrera parezca lenta y pesada. 


En banda izquierda sus asociaciones generan otro tipo de situaciones. Recibe con pierna natural y busca el centro al área. Es un punto de apoyo para finalizar. En el centro, sin embargo, busca conducir, saltar rivales y cargar el área. En banda derecha busca orientar el juego a su pierna buena en diagonal hacia dentro, aprovechando los movimientos del nueve. Pero, sobre todo, tiene capacidad para fijar rivales. Recibe, fija y produce la ventaja. 


¿Puede jugar de 10? Sí, tiene condiciones y sus características son perfectamente aplicables a esa posición tan especial. Sin embargo, y teniendo en cuenta el contexto que va a encontrarse en Sevilla, y los otros muy buenos futbolistas que pueden desarrollarse en esa posición, creemos que acompañar al punta es su zona ideal. 

No se ha dicho mucho, pero Franco Vázquez es un futbolista que carga el área de manera brutal. Llega con mucha facilidad y tiene un disparo de media-larga distancia bastante interesante. Aprovechar el movimiento que pueda producir Gameiro -o quien vaya a ser el 9 del Sevilla, que de momento parece una incógnita- le va a convertir en uno de los máximos goleadores del equipo. Su último pase, además, proyecta constantes 1x1 del punta. Juegue de segundo punta, de mediapunta por dentro, o de extremo derecho, Franco Vázquez ha venido a seguir potenciando la idea. 

ANALISIS PAULO HENRIQUE GANSO

by 7/22/2016
Con 20 años debutaba con la selección absoluta de Brasil y se alzaba con la Copa Libertadores de Sudamérica. Su sociedad con Neymar era digna de elogio no solo de su torcida, muy lejos de su Brasil natal- en Europa- también se hablaban maravillas de él y en las agendas de los mejores clubes del viejo continente su nombre aparecía marcado en rojo. Todos esperaban que se convirtiera en el próximo fenómeno desde la mediapunta llevando a sus espaldas el diez de la verde-amarelha, y recogiendo así el cetro que años anteriores portaron Kaká y Ronaldinho Gaucho-aunque con matices diferentes a los de estos dos genios-. Pero, tras el mágico año 2010, a finales de Agosto se rompía los ligamentos cruzados. Tras pasar cuatro años en Sao Paulo, traspasado por su inicial Santos, a la edad de 26 años cruza el charco para jugar en el Sevilla. Lo hace bastante más tarde de lo esperado, aquella lesión en su rodilla frenó en seco su progresión futbolística y su proyección hacia Europa. De esta forma, Paulo Henrique Ganso llega a nuestra liga para enseñar la magia de su fútbol, en parte recuperado, y con la intención de dar un paso más en una carrera que no ha sido como casi todos vaticinábamos, ya que parecía destinado a jugar en un grande de Europa mucho más joven.

Antes de nada quiero dejar patente que es muy posible que en mi valoración sobre Ganso no sea totalmente objetivo, aunque intentaré hacer un ejercicio de honestidad lo más grande posible para ser lo mínimamente posible subjetivo. Pero con Paulo Henrique me ocurre que la carga emocional que me produce su juego me nubla, en parte, la valoración real sobre él. Es de esos futbolistas que forman parte de tus preferidos, de esos menos de diez elegidos que cada uno tenemos como muy especiales y que nos producen sensaciones diferentes al resto. Y eso nos ocurre con estos futbolistas aunque sean inferiores a otros en rendimiento porque nos proporcionan unas sensaciones y emociones diferentes al verlos jugar- sirva como caso extremo años atrás para ejemplificar esto el de Marama Vahirua como uno de mis predilectos en Nantes o Niza y posteriormente como compañero de ataque de Gameiro en el Lorient , jugador que para el 99% de los lectores de este artículo será un completo desconocido-.

Ganso no deja indiferente. Para lo bueno o para lo malo. Porque su talento descomunal hace pensar que si tuviera más constancia sería uno de las grandes figuras del fútbol mundial y hoy día está lejos de ello, no es máxima élite-no está dentro de los 10-15 mejores jugadores del mundo- como muchísimos pensamos en sus primeros años que podría ser ahora mismo. Pero sin esa falta de constancia es muy posible que fuera un jugador fuera del mercado del Sevilla. El club de Nervión le va a proporcionar un hábitat muy positivo para él, Sampaoli  tiene una hoja de ruta especialmente preparada para su figura-así se desprende de las declaraciones en su presentación o de su agente- y sus compañeros son de esos que entienden su idioma: gusto por el toque corto, la asociación, los apoyos o el ofrecer soluciones al poseedor del balón. Ahora es su turno para aprovechar al máximo todo este entorno que le puede permitir desarrollarse de la mejor manera posible.

Este es el ejercicio de honestidad al que me refería anteriormente, puesto en liza el cual, pasamos a relatar qué tipo de futbolista es Paulo Henrique a día de hoy.


Ganso ha venido jugando en Sao Paulo en la mediapunta central de un sistema 1-4-2-3-1 que en defensa le liberaba del repliegue y del trabajo defensivo en una variante 1-4-4-2-permitiendole actuar como delantero-. Pero desde ahí puede desarrollar su fútbol por todos los lugares que le parecen oportuno. El ´10´campaba a sus anchas por los campos de Brasil y Sudamérica apareciendo en los espacios que él considerara los mejores para su juego. Es normal verlo caer a ambas bandas, aunque con una mayor frecuencia hacía la derecha para tener mejor orientación hacía el pasillo central y desde ahí dar pases profundos al espacio o cambios de orientación con esa precisión que tiene en su zurda. Tampoco rehúsa aparece a cualquier altura dentro del césped, aunque su tendencia más pronunciada es a hacerlo en campo rival preferentemente. Pero por no ello se le ha dejado de ver apareciendo muy cercano a su defensa o en mediocampo de manera puntual.


Casi siempre en apoyos, casi nunca en profundidad, Paulo Henrique se ofrece a sus compañeros para tratar de mejorar siempre la jugada-algo que suele ser norma general-. La mayor parte de las veces en corto, incluso a un toque con taconazos incluidos, Ganso toca la pelota para dar continuidad al juego con los cercanos, pero sin desdeñar los cambios de orientación precisos y los desplazamientos a la espalda de defensas adelantadas. Cuando el balón pasa por sus botas, sus pases hacen que la situación sea mejor para su compañero la mayor parte de las veces y en un gran porcentaje son realizados hacia adelante.



Cuando el ataque se asienta en campo rival es habitual ver a Paulo Henrique aparecer por detrás de la línea de balón y no solo ofreciendo apoyos entre líneas o en bandas por delante del juego, tampoco es excesivamente agresivo a la hora de atacar la zona de remate si el equipo consigue profundidad por bandas.


Ganso respira desde los apoyos al poseedor del balón, los toques en corto, los pases profundos y el desborde cuando recibe en zonas adelantadas laterales. No es un jugador de ruptura, le falta velocidad para ello, además de no sentirlo como natural en su fútbol. En una frase corta podemos concluir sobre él que  vive desde y para tener el balón, tocarlo y mimarlo. Pero si existe una situación en la que se transforma y gana en agresividad sin pelota. Cuando ofrece un pase profundo a banda, sí que le vemos llegar a zonas de remate. Transmite, con esto, como si necesitara primero entrar en contacto con el cuero para acercase al gol.



Hasta ahora hemos presentado a Ganso desde una visión más táctica. Sin embargo donde realmente abre el tarro de las esencias es desde el punto de vista técnico. Visión de juego y precisión en los envíos, ahí radica una de las grandes virtudes de Paulo Henrique y que le hacen destilar eso que decíamos antes que tenía, magia.

Cuando su equipo se encuentra ya posicionado en campo rival podemos entender el porqué de buscar principalmente ser un jugador de apoyos y que aparece por detrás de la línea de balón. Aquí reside su calidad diferencial, en ver los desmarques de los compañeros y los espacios que casi nadie ve para habilitarlos entre rivales. Y en ponerles la pelota justo donde la ponen los que son diferentes. Su calidad en el pase profundo y su último pase son una de las grandes marcas distintivas de su juego. Por ello es un futbolista que marca un registro de casi tres pases que ponen en situación de gol a sus atacantes durante los últimos 15 partidos donde hemos analizado sus estadísticas.


La otra cualidad que le otorga esa distinción de jugador diferente es su capacidad para dar la pausa al juego, juntar rivales en torno a él, fijar su posición y atraer su atención para que un compañero pueda atacar los espacios a su espalda. Luego su visión y calidad en el envío profundo hacen el resto para que el ataque progrese y se acerque a portería rival. Eso también explica que le guste caer a los costados, desde ahí puede habilitar a sus laterales o extremos para que ganen profundidad por fuera, donde es más sencillo que en el centro ganar metros a la espalda de la defensa.



A la vista del análisis que estamos haciendo, Ganso es un futbolista de los que proporcionan presencia en cualquier zona del campo y capacidad para desbordar desde el pase-también desde el regate, aunque sea una alternativa de menor uso para él-a las defensas rivales. Sin embargo, desde su fichaje, han salido a la palestra diferentes opiniones que mostraban las dudas sobre su capacidad para rendir a un ritmo de juego europeo por la posibilidad de defensas más organizadas y una velocidad más alta en los encuentros. El problema, desde mi humilde punto de vista, no es tanto de la posible ausencia de ritmo, intensidad o velocidad en Paulo Henrique. La cuestión a valorar es otra.

Hay dudas, sí. Pero se derivan más de la consistencia de su juego y de su nivel de participación que desde el ritmo propiamente dicho. Es cierto que Ganso no es un futbolista de máxima intensidad en sus acciones, ni que destaque por su velocidad en conducción-problema que suple de sobra por su talento para conducir y esconder la pelota de los rivales, además de su regate-. Aunque el problema que puede presentar su salto al fútbol europeo es otro.

En Sao Paulo hemos visto que el mediapunta juega gran parte del desarrollo de los partidos sin correr a máxima velocidad, sus carreras no son habituales. Pero lo que más podemos destacar negativamente es una cuestión de dinámica dentro del juego. Paulo Henrique es futbolista de los que suele empezar una jugada en un carril-bien lateral o bien central- y la termina en el mismo en la mayor parte de las situaciones de juego. Ofrece un apoyo en banda y allí se queda hasta que la jugada finaliza, si recibe en una zona central, permanece en ella sin continuar dando los apoyos  laterales al juego que su calidad nos hacen pensar que debe hacer.

Eso le resta presencia continuada, sus acciones no son constantes, de ahí que hayamos hablado a lo largo de este análisis de sus problemas de consistencia en el juego.

Ganso no se ha mostrado demasiado dinámico en sus últimos tiempos. Y eso se traduce en que su volumen de participación en el juego es bajo para la cantidad de cosas que puede ofrecer. Por eso mucha gente concluye que su fútbol está basado más en detalles que en mantener el peso creativo de su equipo. Lo cual es cierto, pero no por las cuestiones que muchas veces se explican.

¿El Brasileño no realiza esfuerzos a intensidad alta? Es algo que se ha dicho de él, aunque no es cierto. Incluso desde el punto de vista defensivo lleva la presión al portero rival o es capaz de correr hasta área propia en una persecución de un contrario haciendo una cobertura defensiva. La cuestión es que mide demasiado los esfuerzos que realiza y transmite una sensación de falta de fondo físico para mantenerlos. Podría ser que la exigencia del fútbol sudamericano no le obligue a ello o podría ser una cuestión física. Esto no lo sabemos.

Este Ganso que hemos visto últimamente en Brasil adolece de la constancia para mantener todas sus virtudes siempre presentes y aparecen más latentes que en acción. Cuando su nivel de participación aumenta es capaz de casi duplicar su número de pases-que ronda en torno a los 40 de media por partido en sus últimos 15 encuentros-, su brillo se dispara y no se le asocia sólo al detalle ganador. Si Ganso tuviera un volumen de pases en torno a 60-70 la valoración sobre él cambiaria bastante, y en un equipo de posesión como pretende ser el Sevilla quizás sean cifras que no se puedan considerar complicadas de conseguir.

Alternativamente a conseguir que la presencia en el juego del brasileño crezca, podría estar reducir su campo de acción y convertir su fútbol en más específico. Por eso es posible que aquello que hemos escuchado sobre las ideas que tiene Sampaoli hacia él, dándole la función de organizador algo más retrasado, tenga su fundamento en que concentre sus apariciones en un espacio menor y de esa forma sean más determinantes en una determinada función.

No es menos cierto que en Sevilla también va a encontrar algo que no tiene al mismo nivel en Sao Paulo, muchas opciones de asociación y apoyos en sus compañeros, lo cual le pueden ayudar a ser más participativo. Pero al final será Jorge Sampaoli el que ubique las piezas del puzzle que ahora tenemos muchos en la cabeza sobre qué va a terminar ofreciendo Ganso al juego del Sevilla.  

Sea cual sea la decisión del técnico sevillista, ojalá podamos disfrutarlo en su máxima dimensión porque así nos vamos a divertir muchísimo todos. 
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